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lunes, 2 de noviembre de 2026
sostenibilidad

Solo 1 de 8 estrategias climáticas reduce emisiones, según estudio

Un estudio de 146 empresas revela que solo los objetivos validados por SBTi se vinculan con reducciones de emisiones. Descubre por qué las demás estrategias no funcionan.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Un estudio reciente sobre casi 150 de las mayores empresas del mundo ha revelado que, de ocho estrategias corporativas para reducir emisiones, solo una está asociada con una disminución real de las emisiones: contar con un objetivo validado por la iniciativa Science Based Targets (SBTi). Las otras siete, incluyendo la vinculación de la compensación de los ejecutivos con metas de sostenibilidad, no mostraron una relación significativa con la reducción de emisiones, y una de ellas incluso se asoció con un aumento.

El hallazgo principal: la validación de SBTi marca la diferencia

La investigación, publicada este mes y realizada por Michael King, experto en finanzas de la Universidad de Victoria en Canadá, y Paul Beamish de Western University, también en Canadá, analizó las emisiones de 146 empresas de 30 países entre 2012 y 2023. El único de los ocho enfoques evaluados que se vinculó con recortes exitosos fue tener una meta validada por SBTi.

Según King, la relación entre la validación de SBTi y las reducciones de emisiones probablemente se debe a varios factores. Uno de ellos es que las empresas más comprometidas con la descarbonización buscan la aprobación de SBTi como una forma de señalar su ambición. “Cuando las empresas quieren distinguirse, pueden dar un paso más y hacer que sus objetivos sean validados”, comentó King.

Además, una vez que adoptan un objetivo validado por SBTi, las compañías se sienten motivadas a mantenerse en el camino correcto. De hecho, el estudio encontró que cuanto más tiempo lleva una empresa con un objetivo SBTi en vigor, más probable es que logre reducciones significativas de emisiones.

Las otras estrategias no son irrelevantes, pero forman parte de un proceso

Los resultados no significan que las demás estrategias carezcan de importancia. King y Beamish señalan que todas las empresas con validación de SBTi habían adoptado previamente una o más de cuatro medidas iniciales: crear una estrategia climática, asignar la responsabilidad climática a la junta directiva, establecer objetivos internos o verificar los datos de emisiones.

“Nuestros hallazgos resaltan la importancia de un enfoque por etapas: construir una supervisión climática interna, combinarla con objetivos basados en la ciencia validados externamente y mantener estos compromisos el tiempo suficiente para que surjan reducciones medibles”, escribieron King y su coautor.

Es decir, aunque estas acciones por sí solas no garanticen una reducción de emisiones, parecen ser pasos previos necesarios para que la validación de SBTi tenga efecto.

La compensación ejecutiva vinculada al clima puede aumentar emisiones

De las ocho estrategias evaluadas, la única asociada con un aumento de emisiones fue vincular la compensación del CEO con los objetivos climáticos. King sugiere que esto podría deberse a que la práctica es más común en industrias que están experimentando un aumento de emisiones, como el sector tecnológico, combinado con la tendencia de las empresas a vincular una fracción relativamente pequeña del pago del CEO a las metas de emisiones.

“Si eres un CEO en esa posición, la pregunta es: si no es relevante para tu compensación, ¿cuánto atención le prestas a ese objetivo en comparación con tus otros indicadores clave de desempeño?”, planteó King.

Este hallazgo pone en duda la efectividad de los incentivos económicos cuando no representan una porción significativa de la remuneración total.

Contexto: estudios previos y la urgencia de acelerar

El estudio de King y Beamish es el segundo de una serie de dos artículos. El primero, publicado en enero, examinó un grupo similar de empresas y encontró que el 71% había reducido sus emisiones operativas, aunque solo una fracción menor —menos del 45%— lo estaba haciendo al ritmo necesario para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

Estos resultados subrayan que, si bien hay avances, la mayoría de las empresas aún no está alineada con las metas climáticas globales. La investigación sugiere que la validación externa de objetivos, como la que ofrece SBTi, podría ser un diferenciador clave para acelerar la acción climática corporativa.

Implicaciones para las empresas y los inversionistas

Para las empresas que buscan reducir su huella de carbono, el mensaje es claro: no basta con anunciar estrategias o vincular la compensación a metas ambientales. Es fundamental establecer objetivos con base científica y validados por terceros, y mantener ese compromiso a lo largo del tiempo.

Para los inversionistas y reguladores, el estudio ofrece una señal sobre qué indicadores pueden ser más confiables al evaluar el desempeño climático de una empresa. La validación de SBTi emerge como un marcador de seriedad y ambición.

En un contexto de creciente escrutinio sobre las promesas corporativas de sostenibilidad, este análisis aporta evidencia sobre qué prácticas realmente marcan la diferencia en la reducción de emisiones.