¿Se puede tirar un documento con grapas al contenedor de reciclaje? ¿Y las cápsulas de café? ¿Es válido hablar del cambio climático en una reunión de trabajo? Estas preguntas, que parecen sacadas de un manual escolar, son el pan de cada día para quienes intentan involucrar al personal en las metas ambientales de una organización. La respuesta a estas dudas no siempre es sencilla, y menos cuando se trata de movilizar a toda una plantilla.
La experiencia de quien ha estado al frente de programas de sostenibilidad en empresas del sector energético demuestra que las actividades de participación pueden quedar en algo superficial si no se conectan con los objetivos de negocio. Durante seis años, una profesional lideró el grupo de embajadores verdes en Green Mountain Energy y, tras la adquisición, construyó un pilar de involucramiento para empleados de oficina y de plantas de energía en NRG. Esa vivencia deja una lección: los proyectos desconectados de las metas materiales de la empresa pueden restar influencia a los equipos de sostenibilidad y generar apatía.
Pero abandonar la participación no es la solución. Los datos lo confirman: según la consultora Kite Insights, más del 80% de los empleados quiere actuar contra el cambio climático en su trabajo. Entonces, ¿cómo lograr que ese interés se traduzca en acciones alineadas con la estrategia corporativa? A continuación, cinco ideas replicables que han funcionado en distintas compañías.
1. Organiza un evento anual dedicado a la sostenibilidad
Un día al año enfocado exclusivamente en el tema asegura que reciba atención sin distracciones y que participen líderes de todos los niveles. Así lo recomienda Lydia Perez Poole, directora de sostenibilidad de la empresa de especias y hierbas McCormick. La clave está en conseguir que el CEO asista: celebrar el evento en la sede central facilita que el máximo ejecutivo dé unas palabras de apertura, entreviste a un ponente y se quede después a conversar sobre la estrategia.
Un líder de una empresa de logística recordó una ocasión en que su CEO dijo a los empleados que la compañía tenía una estrategia de sostenibilidad porque los clientes y los inversores la exigían, no “para ganarse el cielo”. Ese tipo de declaraciones no se pueden guionizar, pero solo surgen si se crea el espacio para que ocurran.
2. Vincula los objetivos con la compensación
Implementar un cuadro de mando organizacional o un indicador clave de desempeño (KPI) por equipo que ligue la remuneración a las metas internas de sostenibilidad es una forma efectiva de motivar. Eso sí, hay que estructurar los objetivos con cuidado. Hannah Black, reconocida en 2026 con el premio Trellis 30 Under 30 y líder de la red global de embajadores de sostenibilidad de Trane Technologies, creó una guía de objetivos específicos por función que logró que un 20% más de las metas se clasificaran como SMART (específicas, medibles, alcanzables, realistas y con plazo definido).
3. Programa reuniones personalizadas
Reunirse con el equipo que se necesita involucrar, incluido su jefe, para presentar en 15 minutos un panorama de los esfuerzos internos de sostenibilidad garantiza que estén las personas correctas y que puedan conectar los objetivos con su trabajo diario. Así lo señala Erin Koch, directora de sostenibilidad de Prologis.
4. Amplía la mirada más allá de lo ambiental
Para algunos empleados, los objetivos de desarrollo sostenible —como los derechos de las mujeres o el acceso a alimentos— pueden ser un punto de entrada más atractivo. Sam Gooch, de Waymo, no forma parte del equipo de sostenibilidad pero es un defensor interno de la causa, y recomienda apoyarse en estos temas para ampliar la participación.
5. Busca formas creativas de medir el impacto
Al final, todas las conversaciones sobre participación terminan en cómo medir el impacto. Algunas organizaciones trabajan con recursos humanos para añadir una pregunta sobre sostenibilidad en las encuestas a empleados. También se puede rastrear la frecuencia con que los miembros del equipo de sostenibilidad son invitados a conversaciones y proyectos de otras áreas. Si se usan materiales impresos, vale la pena observar qué tan rápido se agotan. Medir la felicidad y la retención del personal es otra opción, pero hay que reconocer que esos indicadores corresponden a recursos humanos, con sostenibilidad en un papel de apoyo.
Señales de alerta y conclusión
Conviene estar atento a las banderas rojas: si la estrategia solo involucra a quienes ya están activos y educados en sostenibilidad, es momento de replantearla. Y si te encuentras explicando una y otra vez que las bolsas de plástico no van al contenedor de reciclaje, no estás solo. La autora de estas líneas también lo vivió. La clave está en combinar la educación básica con una conexión real a las metas del negocio, para que la participación no se quede en anécdotas y se convierta en un motor de cambio.

