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domingo, 25 de octubre de 2026
sostenibilidad

Isla de Azores apaga sus luces para salvar aves marinas

Corvo, en Azores, apaga su alumbrado público cada otoño para que las crías de pardela cenicienta vuelen guiadas por las estrellas. Un ejemplo de conservación.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
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Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

La isla de Corvo, la más pequeña y septentrional del archipiélago portugués de las Azores, ha vuelto a quedarse a oscuras. Como cada otoño desde 2019, sus alrededor de 450 habitantes apagan el alumbrado público durante cinco noches clave para evitar que las crías de pardela cenicienta (Calonectris borealis), un ave marina endémica del Atlántico, se desorienten en su primer vuelo hacia el océano y mueran al estrellarse contra las calles de la única localidad, Vila do Corvo. La iniciativa, que comenzó de forma espontánea en 1991 y luego se extendió al resto de las islas, es un ejemplo de cómo pequeñas acciones pueden restaurar el equilibrio ecológico y reducir la contaminación lumínica.

Un apagón que salva vidas

Cada año, al llegar el otoño, los polluelos de pardela cenicienta abandonan sus nidos tras tres meses de crianza y emprenden su primer vuelo hacia el mar. Para orientarse, se guían por las estrellas. Sin embargo, la luz artificial de las farolas les resulta fatal: muchos se deslumbran, pierden el rumbo y acaban chocando contra los edificios y el suelo del pueblo. Ante esta situación, los vecinos de Corvo decidieron apagar todas las luces públicas durante las noches críticas de la migración.

La medida, que se repite cada otoño, permite que las aves encuentren su camino sin interferencias. Durante esas noches, el cielo de la isla se vuelve especialmente oscuro y las estrellas brillan con claridad, mientras los voluntarios recorren las calles a oscuras para rescatar a las aves que caen. Las que son encontradas con vida se colocan en cajas de cartón durante la noche para que se recuperen y, al día siguiente, se liberan desde un acantilado cercano al mar, dándoles una segunda oportunidad para alcanzar el océano, su nuevo hogar.

De Corvo al resto de las Azores

La historia de este apagón comenzó en 1991, cuando la comunidad notó un número alarmante de muertes entre las crías de pardela. Los habitantes empezaron a rescatar a las aves por la noche, recorriendo el pueblo a oscuras. Su ejemplo cundió y, en 1995, el gobierno de las Azores lanzó la campaña “SOS Cagarro” (pardela) para involucrar a las otras ocho islas del archipiélago. Con los años, la Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA) se sumó al proyecto y ayudó a expandirlo.

Hoy, Corvo sigue siendo la única isla que realiza un apagón total del alumbrado público para ayudar a las aves a encontrar su camino al océano sin la interferencia de las luces artificiales. La campaña asegura que más de 30,000 crías de pardela cenicienta han sido rescatadas en las Azores desde 2015, de las cuales unas 6,000 corresponden solo a Corvo. Este esfuerzo colectivo demuestra que la reducción de la contaminación lumínica puede marcar una diferencia significativa en la biodiversidad.

Un ejemplo de coexistencia con la naturaleza

El apagón de Corvo no es solo un acto de conservación, sino un paso hacia la capacidad de coexistir con la naturaleza sin alterar sus ritmos. La iniciativa ha inspirado a otras comunidades y se ha convertido en un modelo de cómo las acciones locales pueden abordar problemas globales como la contaminación lumínica y la pérdida de biodiversidad.

Para los habitantes de la isla, participar en el rescate de las aves se ha vuelto una tradición arraigada. Cada otoño, las familias salen a las calles con linternas y cajas para recoger a los polluelos desorientados. Los más jóvenes aprenden así a valorar y proteger su entorno natural. “El mensaje de esta historia es que siempre hay esperanza, especialmente cuando involucramos a las generaciones futuras y les enseñamos a cuidar nuestro planeta y su belleza”, reflexiona el fotógrafo que documentó la iniciativa.

La experiencia de Corvo también subraya la importancia de reducir la contaminación lumínica, un problema creciente en todo el mundo que afecta a muchas especies migratorias. Al apagar las luces, la isla no solo salva aves, sino que también preserva la oscuridad del cielo nocturno, un patrimonio natural cada vez más escaso.

Esperanza para las pardelas

Gracias a este esfuerzo, miles de pardelas cenicientas han podido completar su primer vuelo y regresar al océano. La especie, aunque no está en peligro crítico, enfrenta amenazas como la depredación por especies invasoras y la contaminación lumínica. Iniciativas como la de Corvo demuestran que con voluntad y cooperación se pueden mitigar estos impactos.

El caso de Corvo trasciende las Azores y se convierte en un llamado de atención para otras regiones costeras del mundo, incluida Latinoamérica, donde la contaminación lumínica también afecta a aves marinas y tortugas. La lección es clara: apagar las luces en los momentos clave puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para muchas especies.