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domingo, 1 de noviembre de 2026
Ciencia

Infernogallus jamesi: el dinosaurio que comía fruta

Paleontólogos descubren una nueva especie de dinosaurio, Infernogallus jamesi, el primero conocido que se alimentaba específicamente de fruta.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Stony Brook, el Museo Real de Ontario (ROM) y el Servicio Geológico de Dakota del Norte ha identificado una nueva especie de dinosaurio que desafía lo que sabíamos sobre la dieta de estos animales. Bautizado como Infernogallus jamesi, este pequeño oviraptorosáurido poseía músculos masticadores adaptados para triturar alimentos blandos, lo que lo convierte en el primer dinosaurio conocido que se especializó en comer fruta.

Un hallazgo que reescribe la historia alimentaria

El descubrimiento, publicado en una revista científica, revela que entre los feroces carnívoros y los pesados herbívoros que dominaban el paisaje del Cretácico, otro tipo de dinosaurio estaba evolucionando hacia una dieta diferente: la de las plantas con flores y frutos que comenzaban a diversificarse. Este hallazgo arroja luz sobre la complejidad de los ecosistemas prehistóricos y la capacidad de adaptación de los dinosaurios.

Los restos fósiles, encontrados en estratos del Cretácico Superior, incluyen un cráneo bien conservado que permitió a los investigadores reconstruir la musculatura y deducir sus hábitos alimenticios. La estructura ósea sugiere que Infernogallus jamesi no era un depredador ni un herbívoro convencional, sino un frugívoro especializado.

¿Qué era exactamente Infernogallus jamesi?

Se trata de un dinosaurio terópodo de pequeño tamaño, perteneciente al grupo de los oviraptorosáuridos, conocidos por sus picos desdentados y crestas llamativas. A diferencia de sus parientes, que probablemente tenían dietas omnívoras o herbívoras, esta nueva especie desarrolló adaptaciones únicas para procesar frutos.

Características anatómicas clave

  • Músculos masticadores potentes: inserciones óseas en el cráneo indican músculos capaces de generar una fuerza considerable para aplastar frutos carnosos.
  • Pico robusto y corto: adecuado para arrancar y manipular frutas, en lugar de desgarrar carne o cortar hojas duras.
  • Dientes reducidos: aunque no se encontraron dientes completos, la forma de la mandíbula sugiere una dentición mínima, típica de animales que se alimentan de alimentos blandos.

Estas adaptaciones llevaron a los científicos a concluir que Infernogallus jamesi se alimentaba principalmente de frutos, lo que lo convierte en el primer frugívoro especializado entre los dinosaurios.

El contexto del Cretácico: cuando las flores conquistaron la tierra

Durante el período Cretácico, las plantas con flores (angiospermas) experimentaron una gran diversificación. Este fenómeno ecológico probablemente propició la aparición de nuevos nichos alimenticios, incluyendo el consumo de frutos. Los dinosaurios frugívoros pudieron haber desempeñado un papel crucial en la dispersión de semillas, de manera similar a como lo hacen hoy aves y mamíferos.

El equipo de investigación sugiere que Infernogallus jamesi habitaba en ambientes boscosos con abundancia de plantas fructíferas, y que su especialización le permitió evitar la competencia con otros dinosaurios herbívoros y carnívoros.

Implicaciones para la paleontología

Este descubrimiento amplía el espectro de dietas conocidas en dinosaurios no avianos y demuestra que la evolución de los hábitos alimenticios fue más diversa de lo que se pensaba. Además, plantea preguntas sobre la coevolución entre plantas y dinosaurios: ¿fueron estos animales agentes dispersores de semillas? ¿Cómo influyó su alimentación en la distribución de las angiospermas?

Los investigadores planean continuar estudiando el yacimiento donde se halló el fósil, con la esperanza de encontrar más especímenes que permitan reconstruir la ecología de esta fascinante especie.

Reacciones de la comunidad científica

Expertos en dinosaurios han recibido el hallazgo con interés. Algunos señalan que la identificación de un frugívoro especializado entre los oviraptorosáuridos era inesperada, ya que la mayoría de los miembros de este grupo se consideraban omnívoros o herbívoros generalistas. El nombre Infernogallus jamesi hace referencia a su descubridor, el paleontólogo James, y al infierno (inferno) por las condiciones extremas del sitio de excavación.

Conclusión

El descubrimiento de Infernogallus jamesi no solo añade una nueva especie al árbol genealógico de los dinosaurios, sino que también ofrece una ventana a un aspecto poco conocido de su biología: la frugivoría. Este pequeño dinosaurio nos recuerda que los ecosistemas del pasado eran tan complejos y diversos como los actuales, y que aún quedan muchos secretos por desenterrar.