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domingo, 1 de noviembre de 2026
Ciencia

Dengue: por qué el virus ataca más en la segunda infección

Un ensayo de desafío humano revela por qué la segunda infección por dengue puede ser más grave y cómo mejorar las vacunas. Esto es lo que encontraron.

Por AACam5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Un equipo internacional de investigadores ha dado un paso importante para entender uno de los comportamientos más extraños del dengue: la segunda infección por una cepa distinta del virus suele ser más grave que la primera. El hallazgo, publicado el 28 de octubre en Science Translational Medicine, proviene de un ensayo de desafío humano en el que 45 voluntarios sanos fueron expuestos a una versión debilitada del virus.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura de un mosquito Aedes hembra infectado. Según la Organización Mundial de la Salud, causa alrededor de 40,000 muertes al año y hasta 400 millones de infecciones anuales. Países como Bangladés y Kenia enfrentan brotes mortales con frecuencia. Aunque la mayoría de los adultos sobrevive al primer contacto con el virus, quienes se infectan después con una cepa diferente suelen desarrollar síntomas más severos, una peculiaridad que ha complicado durante años el desarrollo de vacunas.

El enigma de la segunda infección

La razón por la que la segunda infección puede ser más peligrosa no está del todo clara. Una de las teorías principales sostiene que, al enfrentarse a una cepa distinta, el sistema inmunitario despliega anticuerpos que se generaron contra la cepa anterior. Estos anticuerpos no son tan eficaces contra la nueva cepa y, en lugar de neutralizarla, podrían facilitar la entrada del virus a las células, lo que agrava la enfermedad. Las infecciones posteriores con otras variantes no parecen desencadenar la misma respuesta inmunitaria.

Para desentrañar este mecanismo, Leah Katzelnick, epidemióloga del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en Bethesda, Maryland, y sus colegas reclutaron a 45 personas sanas y las dividieron en tres grupos: quienes nunca habían tenido dengue, quienes habían pasado por una sola cepa y quienes habían sufrido varias. Luego, todos fueron expuestos a una versión atenuada del DENV-3, una de las cuatro cepas del virus, y se compararon sus respuestas inmunitarias mediante muestras de sangre y ganglios linfáticos.

Qué reveló el ensayo de desafío humano

Los resultados preliminares comienzan a revelar las bases inmunológicas de ese “segundo aire” del dengue. Aunque los detalles completos del estudio aún se están analizando, los investigadores destacan que comprender la biología detrás del patrón de infección podría ayudar a diseñar mejores vacunas. “El dengue sigue considerándose una enfermedad tropical desatendida”, señala Katzelnick. “Pero ahora se ha convertido en un problema para casi todo el mundo”.

El estudio también arroja luz sobre un problema que ha generado preocupación en programas de vacunación masiva. En Filipinas, por ejemplo, algunos niños contrajeron infecciones graves de dengue después de una campaña de inmunización a gran escala iniciada en 2016. Parte del problema con las vacunas existentes es que incluso la inmunización puede desencadenar infecciones secundarias, lo que subraya la necesidad de enfoques más seguros y eficaces.

Implicaciones para las vacunas y la salud pública

Los hallazgos podrían tener un impacto directo en el desarrollo de vacunas contra el dengue. Actualmente, las vacunas disponibles tienen limitaciones: algunas solo protegen contra ciertas cepas o requieren múltiples dosis, y su eficacia varía según el historial de infección del paciente. Entender por qué la segunda infección es más grave permitiría diseñar inmunizaciones que eviten ese efecto potenciador o que induzcan una respuesta más equilibrada contra las cuatro cepas.

Además, el estudio refuerza la importancia de la vigilancia epidemiológica y el control del mosquito transmisor. El dengue ha expandido su alcance geográfico en las últimas décadas debido al cambio climático, la urbanización y los viajes internacionales. Hoy, más de la mitad de la población mundial vive en zonas de riesgo.

  • 40,000 muertes anuales estimadas por dengue en el mundo.
  • 400 millones de infecciones cada año, según la OMS.
  • 4 cepas del virus circulan simultáneamente en muchas regiones.
  • 45 voluntarios participaron en el ensayo de desafío humano con DENV-3 atenuado.

Un problema que ya no es solo tropical

La globalización y el calentamiento global han llevado al mosquito Aedes a latitudes antes impensables. Europa y América del Norte han registrado casos autóctonos en los últimos años. Por eso, los expertos insisten en que el dengue ya no puede considerarse una enfermedad exclusiva de países tropicales. “Se ha convertido en un problema para casi todo el mundo”, reitera Katzelnick.

El ensayo de desafío humano, aunque de tamaño pequeño, representa un avance significativo porque permite estudiar la respuesta inmunitaria en condiciones controladas, algo imposible en brotes naturales. Los investigadores esperan que estos datos aceleren el desarrollo de vacunas más seguras y tratamientos específicos.

Mientras tanto, las autoridades sanitarias recomiendan mantener las medidas de prevención: eliminar criaderos de mosquitos, usar repelente y ropa de manga larga, y buscar atención médica ante síntomas como fiebre alta, dolor detrás de los ojos y erupciones cutáneas. La detección temprana sigue siendo clave para evitar complicaciones.

El estudio completo está disponible en Science Translational Medicine y representa un paso más hacia la comprensión de una enfermedad que, pese a los avances, sigue cobrando miles de vidas cada año.