Saltar al contenido
domingo, 8 de noviembre de 2026
Ciencia

El parche de basura del Pacífico ya cambia el color del océano

Un estudio con 20 años de datos satelitales revela que las aguas del parche de basura del Pacífico son más brillantes en azul y verde por los microplásticos.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
Compartir
Cortesía
Cortesía

Un equipo de investigadores de la Universidad de Bergen, en Noruega, encontró que las aguas cercanas al Gran Parche de Basura del Pacífico —la zona entre Hawái y California donde las corrientes oceánicas acumulan desechos— se han vuelto más brillantes en las longitudes de onda azul y verde durante las últimas dos décadas. El hallazgo, basado en 20 años de datos satelitales, sugiere que los microplásticos podrían estar alterando el color del océano.

Un océano que cambia de tono

El océano es azul por una razón física: el agua dispersa las longitudes de onda cortas de la luz, que percibimos como azul, y absorbe las largas, como el rojo o el naranja. Sin embargo, sustancias presentes en el mar —fitoplancton, algas, sedimentos— pueden modificar esa tonalidad. Los microplásticos, fabricados con materiales como poliestireno, polipropileno o poliéster, también influyen en la dispersión de la luz.

“Los microplásticos tienden a dispersar más luz que el material orgánico en el océano”, explicó Daniel Koestner, investigador postdoctoral en la Universidad de Bergen y autor principal del estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment.

La evidencia satelital

Para entender cómo estos contaminantes podrían haber influido en el color del mar, Koestner y sus colegas analizaron imágenes satelitales del periodo comprendido entre 2002 y 2022. Compararon la zona del parche de basura con áreas circundantes y detectaron que las aguas cercanas a la acumulación de desechos mostraban un brillo mayor tanto en azul como en verde.

Los resultados no prueban de manera definitiva que los microplásticos sean la causa directa del cambio, pero coinciden con experimentos de laboratorio que han observado el comportamiento de estas partículas. “Todavía estamos a un paso de probar de manera concluyente que los microplásticos están causando el cambio de color que vemos”, señaló Shea Cheatham, coautora del estudio y estudiante de doctorado en la misma universidad. “Solo tenemos que ir allí [al parche de basura] para verificarlo”.

Más que un cambio de color

El estudio se suma a una creciente lista de investigaciones que documentan los efectos de los microplásticos en los ecosistemas marinos. Trabajos previos han demostrado que estas partículas pueden dañar a los microorganismos del océano, alterar el comportamiento de los peces y acumularse en los mariscos que consumimos.

La ubicuidad de estos contaminantes es tal que los científicos buscan métodos para detectarlos a gran escala. Si el enfoque basado en satélites se confirma, Koestner espera que pueda emplearse para identificar otras zonas del mundo donde los microplásticos se han concentrado. “Eso significaría que tendríamos un área objetivo para limpiar”, concluyó.

Implicaciones para la salud del océano

El Gran Parche de Basura del Pacífico es solo un ejemplo visible de un problema global. La presencia de microplásticos en los océanos no solo afecta el color del agua, sino que puede tener consecuencias en la cadena alimentaria y en la salud humana. A medida que la producción de plásticos continúa en aumento, la comunidad científica insiste en la necesidad de monitorear y mitigar esta contaminación.

El estudio de la Universidad de Bergen abre una vía para utilizar la teledetección como herramienta de vigilancia ambiental. Aunque la confirmación requiere muestreos directos en el océano, los investigadores confían en que su método pueda refinarse para localizar puntos críticos de acumulación de plásticos.

Un llamado a la acción

La investigación subraya la importancia de reducir el uso de plásticos de un solo uso y mejorar la gestión de residuos. Mientras tanto, los científicos continúan explorando cómo estos contaminantes alteran los procesos físicos y biológicos del océano. La próxima expedición al parche de basura podría proporcionar la evidencia definitiva que vincule los microplásticos con el cambio de color observado desde el espacio.

Por ahora, el estudio deja una certeza incómoda: la huella humana es tan extensa que está modificando la apariencia misma del mar.