Un nuevo estudio revisado por pares de la Universidad de Nueva York (NYU) Langone Health encontró que la exposición a Dinch, un plastificante considerado “de alta seguridad” y utilizado ampliamente en envases de alimentos de plástico flexible, está relacionada con un menor peso y talla al nacer, así como con complicaciones en el desarrollo fetal. El hallazgo, basado en datos federales de salud de Estados Unidos, pone en duda la supuesta inocuidad de este químico y enciende las alarmas sobre las sustituciones peligrosas en la industria del plástico.
¿Qué es el Dinch y por qué se usa?
El Dinch, cuyo nombre químico formal es 1,2-ácido ciclohexano dicarboxílico diisononil éster, es un plastificante desarrollado como alternativa a los ftalatos, un grupo de sustancias que durante décadas se han vinculado con alteraciones hormonales y problemas de salud. A medida que los riesgos de los ftalatos comunes, como el DEHP, se hicieron evidentes, la industria comenzó a sustituirlos por Dinch, argumentando que era una opción “de alta seguridad” y no tóxica. Actualmente se utiliza en películas plásticas para alimentos, corchos de vino sintéticos, juguetes infantiles, dispositivos médicos, textiles, pisos y otros productos de consumo en Estados Unidos y la Unión Europea.
Sin embargo, el análisis de NYU sugiere que este compuesto podría no ser tan seguro como se afirmaba. Los investigadores advierten que se trata de un ejemplo clásico de “sustitución lamentable”, un fenómeno en el que se reemplaza una sustancia peligrosa por otra de estructura similar y con riesgos para la salud igualmente preocupantes.
El estudio: datos de más de 6,600 embarazos
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos de más de 6,600 embarazos recopilados como parte del programa Environmental influences on Child Health Outcomes (Echo) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos. Los resultados mostraron que hasta el 70% de las mujeres presentaban Dinch en la orina. Niveles más altos de exposición se asociaron con un mayor riesgo de que el bebé fuera clasificado como “pequeño para la edad gestacional”, es decir, por debajo del percentil 10 para bebés nacidos en la misma etapa del embarazo.
Cada aumento de diez veces en la exposición a Dinch se tradujo en una reducción de 27 gramos en el peso al nacer. Para ponerlo en perspectiva, un recién nacido promedio pesa alrededor de 3,400 gramos (aproximadamente 7.5 libras). Además, el estudio encontró que las madres hispanas o aquellas con niveles educativos más bajos tenían más probabilidades de tener hijos afectados por el Dinch.
“Los productos químicos deberían someterse a pruebas de seguridad adecuadas antes de convertirse en una exposición generalizada para personas desprevenidas en el público en general”, afirmó Leonardo Trasande, autor principal del artículo de NYU.
Mecanismos y riesgos para la salud
Investigaciones previas en animales y células humanas han encontrado que los subproductos del Dinch pueden interferir con las hormonas de la mujer embarazada que guían el desarrollo fetal, y podrían desencadenar inflamación que afecta la forma en que los nutrientes y el oxígeno llegan al bebé. Los problemas de crecimiento fetal pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, dificultades de aprendizaje, obesidad y otros problemas que pueden repercutir en la adolescencia y la edad adulta, según escribieron los autores.
El estudio es el primero en vincular el Dinch con un menor peso y talla al nacer. Aunque la investigación sobre los riesgos del Dinch es escasa, la evidencia existente apunta a que estos químicos son disruptores hormonales que pueden afectar el desarrollo infantil.
Producción en aumento y falta de regulación
El gigante químico alemán BASF se encuentra entre los principales productores de Dinch, y el volumen de producción mundial aumentó de 25,000 toneladas en 2002 a 400,000 toneladas en 2024. Este crecimiento refleja la sustitución masiva de ftalatos por Dinch después de que los reguladores de Estados Unidos y la Unión Europea comenzaran a tomar medidas contra ftalatos tóxicos como el DEHP en la década de 2000.
Investigadores del Food Packaging Forum, con sede en Suiza, expresaron su preocupación por el Dinch y la falta de información sobre sus efectos en la salud. Sin embargo, hay evidencia de que migra desde los envases de alimentos hacia los alimentos, y los niveles en la población de la Unión Europea han ido en aumento en las últimas décadas. Este foro está realizando actualmente investigaciones sobre la salud y el DINCH.
“Estos resultados subrayan la necesidad de una supervisión más estricta de los químicos utilizados en envases de alimentos y otros productos para el hogar, exigiendo que se prueben antes de introducirlos en el mercado, en lugar de después de que se relacionen con problemas de salud”, señaló Trasande, quien también destacó que el tratado sobre plásticos en negociación en las Naciones Unidas representa una oportunidad para establecer mejores políticas.
Recomendaciones para reducir la exposición
Si bien la regulación es clave, los consumidores pueden tomar medidas para disminuir su exposición y la de sus hijos. Los autores sugieren:
- Comprar productos libres de plástico siempre que sea posible, incluidos juguetes y ropa.
- Elegir alimentos que vengan en envases de vidrio en el supermercado.
- Utilizar recipientes y utensilios de vidrio o madera en la cocina.
- Evitar el uso de film transparente y otros plásticos flexibles para almacenar alimentos.
Estas recomendaciones cobran relevancia en México y América Latina, donde el uso de plásticos en envases de alimentos es generalizado y la regulación sobre sustancias químicas en materiales de contacto con alimentos aún es incipiente. El estudio se suma a la creciente evidencia sobre los riesgos de los disruptores endocrinos y la necesidad de políticas más estrictas para proteger la salud infantil.

