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jueves, 5 de noviembre de 2026
Ciencia

NASA busca rescatar al telescopio Hubble con ayuda privada

La NASA pide a empresas privadas planes para reimpulsar al telescopio Hubble y evitar su caída a la Tierra en 2033 o 2034. Descubre los detalles.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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La NASA ha puesto en marcha una carrera contra el tiempo para salvar al telescopio espacial Hubble, uno de los observatorios más emblemáticos de la historia. Después de más de 35 años de descubrimientos revolucionarios, el telescopio está perdiendo altitud gradualmente y, sin una intervención, podría reingresar a la atmósfera terrestre y desintegrarse en algún momento entre 2033 y 2034.

Para evitarlo, la agencia espacial estadounidense está solicitando a empresas privadas del sector aeroespacial que presenten propuestas innovadoras. El objetivo es encontrar una solución que permita elevar la órbita del Hubble, actualizar sus capacidades científicas o, en su defecto, desorbitarlo de manera segura cuando su misión llegue a su fin.

Un gigante de la astronomía en peligro

El Hubble, lanzado en 1990, ha sido una pieza fundamental en la comprensión del universo. Sus observaciones han permitido determinar la edad del cosmos, estudiar la formación de galaxias, detectar planetas extrasolares y capturar imágenes icónicas como los Pilares de la Creación. Sin embargo, su órbita, situada a unos 540 kilómetros de altura, se está degradando debido a la resistencia atmosférica residual y a la actividad solar.

Sin un impulso que lo devuelva a una altitud segura, el telescopio terminará precipitándose hacia la Tierra. La NASA estima que esto ocurrirá en la próxima década, aunque la fecha exacta depende de la variabilidad solar y de la evolución de su órbita.

El plan de la NASA: colaboración público-privada

La agencia ha emitido una solicitud de información (RFI, por sus siglas en inglés) a la industria espacial para que proponga conceptos que podrían llevarse a cabo en los próximos años. No se trata de una misión formal todavía, sino de un estudio de viabilidad para evaluar qué opciones existen y cuáles son los costos asociados.

Entre las alternativas que se barajan se encuentran:

  • Reimpulso orbital: Utilizar una nave no tripulada, como las que ya operan en el marco del programa Commercial Crew, para acoplarse al Hubble y elevarlo a una órbita más estable.
  • Actualización tecnológica: Aprovechar la visita para instalar nuevos instrumentos o reemplazar componentes obsoletos, extendiendo la vida útil del telescopio.
  • Desorbitación controlada: Si no es posible salvarlo, planificar una reentrada segura sobre el océano para evitar riesgos en zonas pobladas.

La NASA ha enfatizado que cualquier misión de este tipo deberá ser financieramente viable y no interferir con otros proyectos prioritarios, como el telescopio James Webb o el programa Artemis.

Desafíos técnicos y económicos

El Hubble no fue diseñado para ser reparado por naves comerciales. A diferencia de las misiones de servicio del transbordador espacial, que visitaron el telescopio cinco veces entre 1993 y 2009, ahora no existe un vehículo tripulado con capacidad de acoplarse y realizar tareas de mantenimiento. Las cápsulas Dragon de SpaceX o Starliner de Boeing podrían adaptarse, pero requerirían modificaciones sustanciales.

Además, el costo de una misión de este tipo podría ascender a cientos de millones de dólares. La NASA tendrá que sopesar si la inversión vale la pena en un contexto de presupuestos ajustados y de competencia con otros proyectos científicos.

El legado del Hubble y su futuro

El telescopio Hubble ha revolucionado la astronomía moderna. Sus datos han generado más de 18,000 artículos científicos y han inspirado a generaciones de astrónomos. Aunque el James Webb ya está en operación y ofrece capacidades superiores en el infrarrojo, el Hubble sigue siendo único en el ultravioleta y en la observación de campo amplio.

La comunidad científica espera que se le pueda dar una segunda vida. De hecho, algunos expertos han propuesto que, además de reimpulsarlo, se le dotara de nuevos instrumentos para que continúe aportando datos novedosos. Sin embargo, otros consideran que, tras 35 años de servicio, es momento de dejar que el telescopio termine su misión de forma segura y destinar los recursos a nuevas iniciativas.

Próximos pasos

La NASA evaluará las propuestas recibidas en los próximos meses y decidirá si lanza un concurso formal para una misión de servicio. Mientras tanto, el Hubble continúa operando y enviando datos valiosos, aunque su órbita sigue disminuyendo lentamente.

La agencia ha subrayado que cualquier decisión se tomará con la seguridad como prioridad y en coordinación con los socios internacionales, incluida la Agencia Espacial Europea (ESA), que ha participado en el proyecto desde sus inicios.

El futuro del Hubble es incierto, pero lo que está claro es que la NASA no piensa abandonarlo sin luchar. La pregunta es si la iniciativa privada podrá ofrecer una solución viable a tiempo para evitar que este ícono de la exploración espacial se convierta en una estrella fugaz.

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