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domingo, 8 de noviembre de 2026
Ciencia

Tumba de 2,800 años en Siberia revela el uso más antiguo de cannabis

Un hallazgo en Siberia sugiere que el cannabis se usó hace 2,800 años, posiblemente para calmar a víctimas de sacrificios humanos. Descubre los detalles.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Un equipo de arqueólogos ha identificado en una tumba de Siberia evidencia del uso de cannabis más antiguo registrado hasta ahora, con una antigüedad estimada de 2,800 años. El hallazgo, publicado en un estudio reciente, no solo confirma la presencia de la planta en rituales de la región, sino que plantea una hipótesis inquietante: su empleo podría haber servido para calmar a las personas destinadas a sacrificios humanos.

El contexto del descubrimiento

La tumba, localizada en el sur de Siberia, forma parte de un conjunto funerario asociado a culturas de la Edad del Hierro temprana. En su interior se encontraron restos humanos y un conjunto de objetos rituales, entre ellos un brasero con residuos carbonizados. Los análisis químicos de esos residuos detectaron compuestos característicos del cannabis, lo que llevó a los investigadores a concluir que la planta fue quemada de forma intencional durante las ceremonias.

Lo que distingue este hallazgo de otros similares es la combinación de evidencia química con el contexto funerario. No se trata de simples semillas o fibras dispersas, sino de una preparación deliberada para generar humo, lo que sugiere un uso ritual y no meramente accidental o doméstico.

¿Cannabis para calmar a las víctimas?

Una de las interpretaciones más llamativas del estudio es que el cannabis pudo haberse utilizado para inducir un estado de relajación o sedación en las personas que iban a ser sacrificadas. Los investigadores señalan que en diversas culturas antiguas se empleaban sustancias psicoactivas para alterar la conciencia de las víctimas, ya sea para reducir su sufrimiento o para cumplir con un protocolo ritual específico.

La hipótesis no está exenta de debate. Algunos especialistas consideran que el cannabis también pudo haberse usado con fines chamánicos, para facilitar estados alterados de conciencia entre los oficiantes del ritual, o incluso como ofrenda a las deidades. Sin embargo, la asociación entre el brasero y los restos humanos refuerza la idea de un uso vinculado directamente al acto sacrificial.

Evidencia química y arqueológica

El equipo de investigación utilizó técnicas de cromatografía y espectrometría de masas para identificar los compuestos presentes en los residuos del brasero. Los resultados mostraron niveles elevados de cannabinoides, lo que confirma que se quemó cannabis y no otra planta aromática. Además, el análisis de los restos óseos y del ajuar funerario permitió reconstruir el contexto ritual.

  • Antigüedad: aproximadamente 2,800 años.
  • Ubicación: sur de Siberia, en un conjunto funerario de la Edad del Hierro temprana.
  • Hallazgo clave: brasero con residuos de cannabis carbonizado.
  • Interpretación principal: uso ritual, posiblemente para sedar a víctimas de sacrificios.

Implicaciones para la historia del cannabis

Hasta ahora, la evidencia más antigua del uso de cannabis se remontaba a unos 2,500 años en Asia central y China, donde se documentó su empleo en contextos medicinales y recreativos. Este nuevo hallazgo retrasa esa cronología y amplía el mapa geográfico del consumo ritual de la planta.

Los investigadores destacan que el cannabis no era una sustancia desconocida en la región. Culturas nómadas de Siberia ya lo utilizaban en ceremonias y posiblemente como parte de sus prácticas medicinales. La novedad radica en la asociación directa con sacrificios humanos, un aspecto que hasta ahora no se había documentado con tanta claridad.

Un debate abierto

La interpretación del uso del cannabis en este contexto sigue siendo objeto de discusión entre arqueólogos y antropólogos. Algunos expertos advierten que la presencia de la planta no implica necesariamente que se administrara a las víctimas; podría haber formado parte de la parafernalia ritual sin una función sedante específica. Otros, en cambio, consideran que la combinación de humo y sacrificio es demasiado sugerente como para descartarla.

Lo que sí parece claro es que el cannabis tenía un valor simbólico y práctico en las sociedades de la época. Su capacidad para alterar la percepción y generar estados de calma lo convertía en una herramienta útil en contextos de alto impacto emocional y ritual.

Reacciones y próximos pasos

El estudio ha generado interés en la comunidad científica, que ve en este tipo de hallazgos una ventana para entender mejor las prácticas rituales de las culturas antiguas. Los autores del trabajo planean ampliar las excavaciones en la zona y analizar otros braseros y recipientes similares para confirmar si el uso de cannabis era generalizado o se limitaba a ceremonias específicas.

Mientras tanto, el descubrimiento refuerza la idea de que el cannabis ha acompañado a la humanidad durante milenios, no solo como planta medicinal o recreativa, sino también como elemento central en rituales que hoy nos resultan difíciles de comprender. La tumba siberiana, con su mezcla de misterio y evidencia química, se convierte así en una pieza clave para reconstruir esa historia.