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lunes, 2 de noviembre de 2026
Ciencia

Científicos recrean materia del Big Bang con colisiones de oxígeno

Un experimento con núcleos de oxígeno a velocidad casi luz recrea el plasma primordial del universo temprano, revelando que la materia exótica surge en colisiones menores.

Por AACam4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Un equipo internacional de científicos ha logrado recrear un estado primordial de la materia, similar al que existió instantes después del Big Bang, mediante la colisión de núcleos de oxígeno a velocidades cercanas a la de la luz. Los resultados, publicados en una revista especializada, sorprendieron a los investigadores al demostrar que esta sustancia exótica puede formarse en colisiones más pequeñas y con menor energía de lo que se creía hasta ahora, lo que desafía los límites conocidos de la física del universo temprano.

El plasma de quarks y gluones: la materia primordial

El estado de la materia recreado se conoce como plasma de quarks y gluones (QGP, por sus siglas en inglés). Se trata de una sopa densa y caliente en la que los quarks y los gluones, las partículas fundamentales que componen protones y neutrones, se liberan de su confinamiento habitual y fluyen libremente. Este plasma existió durante los primeros microsegundos después del Big Bang, cuando el universo era extremadamente caliente y denso. Desde entonces, se ha intentado reproducir en laboratorio para comprender mejor las fuerzas fundamentales de la naturaleza.

Para crear este estado, los físicos suelen acelerar núcleos atómicos pesados, como los de plomo, a velocidades cercanas a la de la luz y hacerlos chocar. La energía liberada en la colisión funde los núcleos y genera el plasma. Sin embargo, el nuevo estudio utilizó núcleos de oxígeno, mucho más ligeros, y aun así se observaron señales claras de la formación de QGP. Este hallazgo es relevante porque amplía el rango de condiciones en las que puede aparecer esta materia exótica.

Colisiones de oxígeno: un resultado inesperado

El experimento se llevó a cabo en el colisionador de partículas del CERN, donde se hicieron chocar núcleos de oxígeno a una energía menor que la utilizada en colisiones de iones pesados. Los detectores registraron patrones que indicaban la presencia de QGP, como un aumento en la producción de partículas extrañas y una supresión de hadrones de alto momento transversal. Estos indicios son característicos del plasma, pero no se esperaban en un sistema tan pequeño como el oxígeno.

“Lo que vimos fue una sorpresa mayúscula”, comentó uno de los investigadores principales. “Pensábamos que se necesitaban colisiones mucho más energéticas y núcleos más grandes para formar el plasma. Ahora sabemos que la materia primordial puede surgir en condiciones más modestas”. Este resultado pone en tela de juicio los modelos teóricos que describen la transición de fase entre la materia hadrónica normal y el QGP.

Implicaciones para la física del universo temprano

El descubrimiento tiene implicaciones profundas para nuestra comprensión de los primeros instantes del universo. Si el QGP puede formarse en colisiones más pequeñas, es posible que también haya desempeñado un papel en la evolución de sistemas estelares o en fenómenos astrofísicos donde las condiciones no son tan extremas como se pensaba. Además, los datos obtenidos ayudarán a refinar los modelos de cromodinámica cuántica (QCD), la teoría que describe la interacción fuerte entre quarks y gluones.

Los investigadores planean realizar nuevos experimentos con otros núcleos ligeros, como el carbono o el neón, para determinar si el fenómeno es general o exclusivo del oxígeno. También analizarán en detalle las propiedades del plasma generado, como su temperatura y viscosidad, para compararlas con las predicciones teóricas y con los resultados de colisiones más energéticas.

Un paso hacia la comprensión del origen del universo

Este avance se suma a los esfuerzos continuos por desentrañar los misterios del Big Bang y la física de partículas. La capacidad de recrear la materia primordial en el laboratorio permite a los científicos estudiar las condiciones que prevalecieron hace miles de millones de años y poner a prueba las leyes fundamentales de la naturaleza. Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, el hallazgo con núcleos de oxígeno abre una nueva ventana para explorar el universo temprano de una manera más accesible.

Con estos resultados, la comunidad científica reafirma que los grandes descubrimientos a veces surgen de experimentos que desafían las expectativas. La materia del Big Bang, otrora confinada a los primeros instantes cósmicos, ahora puede ser estudiada en detalle en el laboratorio, acercándonos un poco más a comprender nuestros orígenes.

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