América Latina vende cada vez más servicios a través de internet, pero cobrar y mover el dinero sigue dependiendo de sistemas nacionales diferentes. Las exportaciones regionales de servicios suministrados digitalmente pasaron de US$18.500 millones en 2005 a US$87.700 millones en 2024. Aun después de casi quintuplicarse, representan apenas el 2% del total mundial, según un informe publicado en septiembre de 2026 por el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.
El estudio ofrece una medida concreta de la fricción: apenas el 40% de los pagos transfronterizos entre empresas de la región se completa en un mismo día hábil. El costo de los pagos de personas a empresas bajó del 3,3% al 2,7%, pero los autores todavía lo consideran relativamente alto. Son indicadores de operaciones distintas que muestran el peso del tiempo y el costo en el comercio digital.
Más de doce jurisdicciones latinoamericanas y caribeñas tienen sistemas de pagos rápidos, de acuerdo con el informe. Sus casos de uso entre personas y negocios aún presentan un desarrollo limitado, con la excepción destacada de Pix en Brasil. Cada mercado avanza a su propio ritmo: tarjetas, transferencias, billeteras, cuotas y requisitos de liquidación o conciliación diferentes. Para una empresa regional, sumar métodos sin coordinar su operación también puede sumar trabajo.
En ese contexto, Rebill, presente en seis países, busca simplificar el cobro local y las operaciones financieras de compañías que se expanden por América, de acuerdo con el comunicado. La empresa refuerza su presencia global a través de sus servicios y apunta al rol que empieza a jugar la infraestructura de pagos en la expansión regional de los negocios digitales.
El comunicado menciona que es posible coordinar una conversación con Nahuel Candia, CEO de Rebill, o con el vocero de esta nota, Francisco Andrés León, actual Co-Founder y Chief Strategy Officer de Rebill y ex CEO de PayU Latam.

