Durante años, cambiar de banco o de proveedor financiero fue una decisión pesada para una empresa. Integraciones, contratos, cuentas y procesos internos funcionaban como barreras naturales a la migración. En los pagos internacionales, esa lógica empieza a romperse.
Una investigación publicada el 30 de junio por Mastercard y FXC Intelligence encontró que 9 de cada 10 pymes entrevistadas en México, Brasil y Colombia considerarían cambiar de proveedor de pagos transfronterizos. En conjunto, las compañías consultadas indicaron que hasta aproximadamente el 70% de sus volúmenes cross-border podría quedar abierto a migración.
El dato requiere una precisión: se trata de un panel cualitativo y no de una encuesta estadísticamente representativa de todas las pymes latinoamericanas. Pero la señal es relevante porque muestra un cambio de comportamiento. Una compañía puede mantener a una institución para crédito, nómina o cobranza local y, al mismo tiempo, redirigir sus pagos internacionales corredor por corredor. Esa dinámica forma parte de las conclusiones del propio estudio.
Mastercard y FXC estiman que atender pagos transfronterizos de pymes representa alrededor de US$23.000 millones anuales en ingresos para bancos y compañías de pagos en América Latina y el Caribe. Según el mismo trabajo, un desplazamiento de apenas 1% de esos flujos podría poner en juego unos US$230 millones de ingresos anuales.
El estudio detectó que aproximadamente uno de cada nueve pagos transfronterizos analizados requiere intervención manual. Previsibilidad, conciliación, transparencia y capacidad de operar localmente empiezan a pesar tanto como el precio al momento de elegir quién mueve el dinero de una empresa.

