El mercado de inversión en México ha crecido rápidamente: desde 2019, el número de clientes de fondos de inversión se ha multiplicado por más de seis. Sin embargo, a medida que las personas de mayor patrimonio del país buscan expandirse más allá de sus fronteras, surgen necesidades financieras que la banca tradicional, enfocada en el mercado nacional, podría tener dificultades para atender, de acuerdo con Loizos Theofanous, director de Operaciones de BankPro.
En un artículo de opinión, el directivo señala que SURA Investments estima que las familias mexicanas tienen más de 200 mil millones de dólares estadounidenses invertidos en el extranjero, casi el doble que en 2021. La volatilidad cambiaria, la incertidumbre política, las presiones fiscales y la creciente movilidad internacional han contribuido a este aumento. Pero tener un patrimonio internacional también tiene que ver con lo que el dinero hace posible, especialmente para las generaciones más jóvenes que lo construyen y lo heredan: acceder a nuevas experiencias, aprovechar oportunidades y desarrollar una vida más allá de las fronteras.
El Wealth Report 2024 de Knight Frank reveló que los asesores patrimoniales de América Latina preveían que el 43% de sus clientes solicitaría un segundo pasaporte u obtendría una nueva ciudadanía. Por su parte, Visa Business and Economic Insights encontró que los viajeros de alto poder adquisitivo, incluidos los mexicanos, planeaban realizar durante el año siguiente 2.5 veces la cantidad de viajes prevista por aquellos de menor poder adquisitivo. Aunque estos hallazgos miden distintos aspectos de la movilidad internacional, ambos apuntan a una vida financiera cada vez más vinculada con oportunidades y compromisos que trascienden fronteras.
Los servicios financieros actuales deben responder a estas prioridades. Una encuesta de SURA Investments de 2026 encontró que seis de cada diez inversionistas mexicanos tenían mayor interés en los bienes raíces en el extranjero. Para las familias con planes internacionales, gestionar su patrimonio puede implicar desde coordinar la compra de estas propiedades hasta mitigar su exposición a las fluctuaciones cambiarias o simplificar la administración financiera entre familiares que viven en distintos husos horarios.
Sin embargo, la responsabilidad de administrar y preservar el patrimonio suele seguir concentrada en sus propios titulares. El estudio Family Office IQ 2026 de Invested encontró que el 81% de los titulares de patrimonio mexicanos analizados carecía de un plan de continuidad funcional, mientras que el 71% supervisaba personalmente sus activos y el 52% tomaba decisiones financieras o patrimoniales de manera individual. En conjunto, estos hallazgos evidencian deficiencias en la planificación de la continuidad patrimonial y una concentración de la responsabilidad financiera, lo que refuerza la necesidad de un modelo bancario que acompañe esa realidad, según el texto firmado por Theofanous.

