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viernes, 30 de octubre de 2026
sostenibilidad

Elecciones intermedias en EU: 5 claves para el clima y tu recibo de luz

Las elecciones intermedias en EU definirán el futuro de la agenda climática y los costos de energía. Te explicamos por qué importa para México y Latinoamérica.

Por AACam5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Las elecciones intermedias en Estados Unidos, que se celebrarán el próximo 3 de noviembre, se perfilan como un punto de inflexión para la política climática y energética de ese país. Con encuestas que sugieren una posible ola demócrata, el Congreso podría cambiar de manos y con ello abrirse la puerta a un contrapeso frente a la agenda antiambiental de Donald Trump. Para México y Latinoamérica, el resultado no es un asunto lejano: impacta directamente en los precios de la energía, la inversión en renovables y la cooperación climática regional.

Un referéndum sobre la agenda climática de Trump

Desde su llegada al poder, Trump ha impulsado políticas como la reducción de regulaciones ambientales, la apertura de tierras federales a la perforación petrolera y la salida de acuerdos internacionales. Los votantes ahora tendrán la oportunidad de respaldar o rechazar ese rumbo. Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes y el Senado, podrían bloquear iniciativas republicanas y presionar por legislación climática. Además, podrían ganar hasta cuatro gubernaturas, lo que permitiría impulsar políticas ambientales a nivel estatal, como estándares de emisiones más estrictos o incentivos a la energía limpia.

Por el contrario, si los republicanos mantienen el control, Trump tendría vía libre para profundizar su lema “perfora, perfora, perfora” y continuar desmantelando regulaciones que, según sus críticos, protegen la salud pública y el planeta. Esto incluiría retrocesos en estándares de calidad del aire y agua, así como en la protección de especies en peligro.

El costo de la energía: el tema que preocupa a los votantes

La inflación y el costo de la vida son las principales preocupaciones del electorado estadounidense. Los demócratas han buscado vincular la crisis de asequibilidad con la crisis climática, argumentando que las políticas ambientales pueden reducir los costos energéticos a largo plazo y crear empleos verdes. Sin embargo, los republicanos culpan a las regulaciones ambientales del aumento en los precios de la gasolina y la electricidad.

El resultado electoral será una prueba de fuego para esta narrativa. Si los votantes respaldan a los candidatos que priorizan la acción climática, enviará una señal clara de que el electorado apoya la transición energética. Si, por el contrario, favorecen a quienes prometen desregular, las políticas climáticas podrían quedar estancadas.

Impacto en la cooperación climática internacional

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, después de China. Su postura en foros internacionales como la COP (Conferencia de las Partes) es crucial para alcanzar acuerdos globales. Un Congreso demócrata podría facilitar la reincorporación de EU al Acuerdo de París y retomar el liderazgo en financiamiento climático. Un Congreso republicano, en cambio, consolidaría el aislamiento estadounidense y debilitaría los esfuerzos multilaterales.

Para América Latina, esto es especialmente relevante porque la región depende en gran medida de la cooperación técnica y financiera de EU para proyectos de adaptación y mitigación. Además, las decisiones estadounidenses sobre combustibles fósiles afectan los precios internacionales del petróleo y el gas, con repercusiones directas en las economías latinoamericanas.

Cinco razones por las que estas elecciones importan para el clima y tu recibo de luz

  1. Poder de bloqueo o impulso legislativo: El Congreso puede aprobar o frenar leyes clave sobre emisiones, energías renovables y eficiencia energética. Un cambio de mayoría definiría si EU avanza o retrocede en su compromiso climático.
  2. Regulaciones ambientales en la cuerda floja: La administración Trump ha revertido decenas de normas ambientales. Un Congreso opositor podría restaurarlas o impedir nuevas reversiones, afectando la calidad del aire y el agua, y por ende la salud pública.
  3. Precios de la energía: Las políticas climáticas influyen en el costo de la electricidad y los combustibles. La transición a renovables puede estabilizar precios a largo plazo, pero requiere inversión. El rumbo electoral determinará si se acelera o se frena.
  4. Inversión en infraestructura verde: Los demócratas han propuesto paquetes de inversión en infraestructura limpia. Si logran mayoría, podrían desbloquear fondos para proyectos de energía solar, eólica y almacenamiento, con posibles beneficios para empresas latinoamericanas proveedoras.
  5. Liderazgo global y cooperación: El Congreso ratifica tratados internacionales y aprueba fondos para cooperación climática. La composición del Senado es clave para que EU retome un rol activo en la lucha contra el cambio climático, lo que impacta en las negociaciones globales y en la financiación para la región.

¿Qué sigue para México y Latinoamérica?

Independientemente del resultado, la transición energética global avanza. México, con su reciente plan de energías renovables, y otros países de la región observan de cerca el mercado estadounidense. Un EU más comprometido con el clima facilitaría la integración de cadenas de suministro de tecnologías limpias, como paneles solares y baterías, en las que México participa como socio comercial.

Además, las políticas climáticas de EU influyen en los estándares que las empresas latinoamericanas deben cumplir para exportar. Un giro hacia la desregulación podría relajar las exigencias ambientales para importaciones, mientras que un giro hacia la regulación las endurecería.

Los ojos del mundo están puestos en las urnas estadounidenses. El próximo 3 de noviembre no solo se define el control del Congreso, sino también el rumbo de la política climática de una de las economías más grandes del planeta. Para los votantes, es una oportunidad de expresar su postura sobre el futuro energético; para México y Latinoamérica, es un recordatorio de que las decisiones en Washington tienen eco en toda la región.