La quinta edición de la Pachanga Antirracista no se detiene. Después de arrancar con el Segundo Encuentro de Danzantas de Diablas, el festival continúa durante las próximas dos semanas llevando arte, pensamiento, memoria, representación y celebración a distintos espacios de la Ciudad de México.
De acuerdo con el comunicado del festival, en su quinta edición la Pachanga amplía su presencia territorial y mantiene una premisa: el arte también puede ser una herramienta para cuestionar el racismo, construir nuevas narrativas y abrir espacios para quienes históricamente han sido invisibilizados.
Hasta el 22 de octubre, la programación recorrerá estaciones del Metro, UTOPÍAS, la Universidad del Claustro de Sor Juana, FARO Cosmos y, de manera especial, la Cineteca Chapultepec, que durante varios días se convertirá en uno de los principales puntos de encuentro del festival.
Industria musical, racismo y mujeres
Del 12 al 15 de octubre, la Universidad del Claustro de Sor Juana será sede de una programación especialmente enfocada en la reflexión y profesionalización de la industria musical.
Durante cuatro días habrá Distrito Frecuencia, laboratorios, networking, mesas de trabajo, speed meetings, charlas y conversaciones alrededor de temas como gestión de proyectos culturales, producción de contenidos, creación y programación de festivales, racismo y salud, mujeres en la industria musical, danzas negras en México, circulación musical, movilidad internacional y bienestar en la industria.
La apuesta del festival, según el comunicado, es clara: no solamente celebrar la música, sino hablar de las condiciones en las que se crea.
El comunicado detalla que la programación incluye exposiciones, conciertos, moda, encuentros afrodescendientes, formación para la industria musical y una amplia programación cinematográfica en la Cineteca Chapultepec.

