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jueves, 29 de octubre de 2026
Negocios

Ni Halloween da tanto miedo: las cinco pesadillas del delivery en Ciudad de México

El comercio electrónico minorista en México alcanzó los 941 mil millones de pesos en 2025, según la AMVO, y la congestión vehicular en la CDMX cuesta 81.7 mil millones de pesos anuales, de acuerdo con IMCO y Dat’s Why.

Por AACam3 min de lectura0 comentarios
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Ni Halloween da tanto miedo: las cinco pesadillas del delivery en Ciudad de México
Ni Halloween da tanto miedo: las cinco pesadillas del delivery en Ciudad de México

En Halloween hay quien disfruta pasando miedo durante un par de horas. Quienes trabajan en logística urbana, en cambio, pueden vivir una película de terror de lunes a viernes, con una diferencia importante: aquí no hay efectos especiales, el reloj sí corre y alguien está esperando su paquete. En la Ciudad de México, entregar un pedido puede implicar atravesar una avenida paralizada, descubrir que una calle está cerrada por un evento, encontrar una dirección imposible o llegar al edificio correcto sin saber por dónde se entra. Y todo ello, mientras el cliente consulta el seguimiento de su pedido y se pregunta por qué todavía no ha llegado.

El reto es cada vez más relevante. Según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el comercio electrónico minorista en México alcanzó los 941 mil millones de pesos en 2025, con un crecimiento anual del 19.2%. El canal digital ya representa el 17.7% de las ventas minoristas del país. Más pedidos significan más entregas, más paradas y más oportunidades para que algo salga mal. Estas son cinco pesadillas de la última milla y cómo la tecnología de localización puede ayudar a reducirlas, de acuerdo con Alejandra Lona, Vice President of Quality & Business Planning en HERE Technologies.

1) El tráfico infinito: cuando el reloj avanza, pero la camioneta no. Hay cosas que parecen inevitables en la CDMX: los cláxones, los semáforos y ese momento en el que el navegador anuncia que faltan 12 minutos… durante los siguientes 25. Según el último estudio de IMCO y Dat’s Why (2026), cada habitante de la Ciudad de México pierde en promedio unas 211 horas al año en el tráfico, y la congestión tiene un costo total de $81.7 mil millones de pesos anuales. Para una flota de reparto, la congestión no solo supone llegar tarde. También altera la secuencia de las entregas, dificulta el cumplimiento de las ventanas horarias, aumenta el tiempo que los vehículos pasan en circulación y complica la planificación del resto de la jornada. Y no basta con conocer las avenidas que suelen congestionarse. El tráfico cambia según la hora, los incidentes y las condiciones de la vía. Una ruta que funciona a las 10 de la mañana puede convertirse en una mala idea a las seis de la tarde. Para despertar de esta pesadilla, el comunicado señala que se debe combinar información de tráfico en tiempo real y predictiva con rutas que se adapten a las condiciones de circulación, a través de las tecnologías de HERE.

El documento, firmado por Lourdes Pique, describe así un escenario que combina presión operativa y expectativas del cliente. La última milla se enfrenta a calles cerradas, direcciones imposibles y accesos desconocidos en los edificios, factores que se suman a la congestión y que, en conjunto, explican por qué el seguimiento del pedido puede marcar un retraso mientras el repartidor sigue atrapado en la ciudad.

La publicación del texto coincide con la temporada de Halloween, pero su contenido se centra en la operación cotidiana del delivery en la capital del país. El comunicado no ofrece detalles adicionales sobre las otras cuatro pesadillas mencionadas en el título, ni sobre las soluciones específicas para cada una de ellas.

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