La industria láctea mexicana ha invertido durante años en conocer el recorrido de sus productos, desde el origen de la leche hasta el punto de venta. Sin embargo, de acuerdo con Webdox, plataforma AI Native especializada en contract management software y administración de contratos, una parte crítica de esa cadena todavía puede permanecer dispersa entre archivos, anexos, correos electrónicos y sistemas aislados: los contratos que establecen precios, volúmenes, estándares de calidad y responsabilidades.
“La industria láctea mexicana ha avanzado en la trazabilidad de sus productos; el reto ahora es aplicar ese mismo rigor a los contratos que sostienen su cadena. Sin una visión integrada de esos acuerdos, verificar certificaciones, localizar cláusulas clave o anticipar impactos regulatorios puede tomar días e involucrar a distintas áreas”, asegura José Manuel Jiménez, CEO de Webdox y Council Member para las Américas de World Commerce & Contracting.
El reto adquiere relevancia por la dimensión económica del sector. De acuerdo con estimaciones del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, retomadas por Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, México produjo alrededor de 13 mil 581 millones de litros de leche en 2024, un crecimiento anual estimado de 1.9%, lo cual, de acuerdo con el Consejo Nacional Agropecuario, hace que el mercado de lácteos en nuestro país esté valuado en 320 mil millones de pesos al año y genere más de 600 mil empleos directos y más de 1 millón indirectos.
Detrás de ese volumen opera una extensa red de productores, proveedores de insumos, plantas procesadoras, transportistas, distribuidores y cadenas comerciales. Cada relación está regulada mediante contratos que, según Webdox, permanecen fragmentados. La empresa señaló que las debilidades en la gestión de contratos erosionan, en promedio, 8.6% del valor esperado de los acuerdos, debido a sobrecostos, errores de facturación, obligaciones incumplidas, derechos no ejercidos y disputas evitables. Esto impacta directamente a compras, calidad, finanzas, operaciones y comercial. El reto no consiste solo en digitalizar los contratos, sino en gestionarlos desde una plataforma especializada que ofrezca una experiencia conversacional agéntica para contratos empresariales.

