La próxima conferencia climática de las Naciones Unidas, la COP31, que se celebrará en la ciudad turca de Antalya en noviembre de 2026, está envuelta en polémica. Australia y Turquía, anfitriones del evento, han sido acusados por activistas de tener un “vacío de acción” en la transición energética, ya que ambos países continúan siendo actores importantes en la cadena de suministro de carbón y no han anunciado planes concretos para abandonar los combustibles fósiles. La crítica se produce a solo un mes del inicio de las negociaciones y a días de que un regulador australiano aprobara la mayor expansión de una mina de carbón en la historia del estado de Nueva Gales del Sur.
Contexto de la COP31 y los anfitriones
La COP31 será organizada conjuntamente por Australia y Turquía, en un acuerdo único alcanzado tras un prolongado estancamiento. Turquía tiene la responsabilidad principal, incluida la organización de una gran feria de comercio verde, mientras que el ministro de Cambio Climático de Australia, Chris Bowen, ha sido designado “presidente de negociaciones” para las conversaciones formales entre casi 200 naciones. La cumbre se llevará a cabo en Antalya, una ciudad mediterránea turca, durante dos semanas.
La elección de Australia como coanfitrión generó expectativas, ya que el país impulsó que la conferencia se celebrara en el Pacífico y argumentó que esto resaltaría la difícil situación de las naciones insulares de baja altitud. Sin embargo, pocos líderes fuera de la región aceptaron la invitación. El gobierno de Fiyi nombró a cinco asistentes esperados, pero algunos cancelaron, incluido el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, debido a las graves inundaciones en Bangkok.
Preocupaciones por la expansión del carbón
La organización global 350.org ha sido una de las principales críticas. Según un informe de este grupo, basado en datos de UN Comtrade, el suministro de carbón coquizable y térmico desde Australia a Turquía ha sido responsable de más de 75 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono desde la firma del Acuerdo de París en 2015. Además, señalan que ambos países están expandiendo su comercio de gas natural licuado (GNL).
El informe también destaca que Turquía es el mayor generador de energía a carbón de Europa y ha indicado que podría expandir su capacidad de carbón y gas en aproximadamente un 30% para 2035. Por su parte, Australia ha acelerado su expansión de energía limpia a nivel nacional, pero sigue siendo uno de los mayores exportadores de carbón y GNL del mundo, con envíos este año que se espera superen los 140,000 millones de dólares australianos.
Andreas Sieber, jefe de estrategia política de 350.org, declaró: “En medio de la mayor crisis energética de la historia, es extraordinario que la presidencia de la COP31 siga ignorando el tema central de los combustibles fósiles. En lugar de liderar la transición, ambos países siguen expandiendo los combustibles fósiles a ritmos extremos”.
La controversia se intensificó cuando un regulador de Nueva Gales del Sur aprobó la mayor expansión de una mina de carbón en la historia del estado. Los propietarios conjuntos, Yancoal y Glencore, estiman que la extensión de 19 años de la mina térmica Hunter Valley Operations podría generar 809 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono si obtiene la aprobación federal.
Reacciones y expectativas para la cumbre
Las cartas enviadas por los gobiernos de Turquía y Australia a los países para establecer la misión y las expectativas de la cumbre no mencionaron los combustibles fósiles. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, tampoco los mencionó en un discurso durante la Semana del Clima en Nueva York.
El ministro de Cambio Climático de Australia, Chris Bowen, ha argumentado en cumbres anteriores que el mundo necesita alejarse de los combustibles sucios. En la COP28 en Dubái, declaró que “la era de los combustibles fósiles terminará”. Sin embargo, en una entrevista con The Guardian, Bowen reconoció que Australia es un país exportador de combustibles fósiles, pero afirmó que actuar contra el cambio climático es de interés nacional, económico y estratégico. Señaló que un análisis del Tesoro encontró que Australia podría tener un impacto en las emisiones globales al convertirse en exportador de energía renovable.
Ralph Regenvanu, ministro de Cambio Climático de Vanuatu, dijo que sería “profundamente decepcionante” para los países del Pacífico si Australia extendiera la vida de una mina de carbón importante mientras lidera las negociaciones de la COP31. “Esta decisión envía la señal equivocada en un momento crítico”, afirmó.
Bill Hare, director ejecutivo de Climate Analytics, un instituto de ciencia y política, dijo que sería “interesante ver” si Turquía y Australia pueden dejar de lado su “adicción a los combustibles fósiles”. Señaló que el gobierno laborista australiano ha aprobado 37 proyectos de combustibles fósiles para exportación desde su elección en 2022, mientras que Turquía, bajo el presidente Recep Tayyip Erdoğan, parece “obsesionada con priorizar la extracción y quema de carbón… y establecerse como un centro regional de gas fósil”.
La COP30 en Brasil el año pasado evitó el colapso, pero solo logró un acuerdo voluntario para comenzar discusiones sobre una hoja de ruta para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, después de que los países productores de petróleo se opusieran a una redacción más fuerte. La frustración por el estancamiento llevó a 57 gobiernos nacionales a celebrar una conferencia separada sobre cómo transicionar lejos de los combustibles fósiles en Colombia en abril. Turquía y Australia estuvieron representadas en esa reunión por altos funcionarios.
El contexto global y la urgencia climática
La COP31 se celebrará en medio de una creciente preocupación por el impacto de lo que se ha descrito como un “súper El Niño” y después de que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtiera que el mundo superará el objetivo de 1.5°C de calentamiento global incluido en el Acuerdo de París. La agencia de la ONU advirtió que cada fracción de grado de aumento de temperatura intensificará los fenómenos meteorológicos extremos destructivos, el deshielo de glaciares, la pérdida de ecosistemas y la sumersión de islas y ciudades costeras, y pidió recortes inmediatos y sostenidos en las emisiones.
La cumbre en Antalya será una prueba crucial para la credibilidad de las negociaciones climáticas internacionales. Con los anfitriones bajo escrutinio por su propia dependencia de los combustibles fósiles, el mundo observará si la COP31 puede lograr avances significativos en la transición energética o si se sumará a la lista de cumbres que no logran cumplir con las expectativas creadas por la crisis climática.

