Las empresas de centros de datos han destinado más de 343 millones de dólares a proyectos comunitarios en zonas rurales de Texas durante el último año, según un análisis de The Texas Tribune. Esta cifra, la primera de su tipo recopilada en el estado, refleja una estrategia para ganar el favor de las comunidades que a menudo se oponen a su desarrollo. La inversión abarca desde infraestructura hídrica hasta programas escolares y servicios de emergencia, y busca mitigar la creciente resistencia local.
Inversiones millonarias en comunidades rurales
Los ejemplos abundan. En Turkey, un pequeño pueblo de aproximadamente 275 habitantes en el Panhandle, una nueva torre de agua valorada en 3 millones de dólares fue financiada por QTS Data Centers después de que la infraestructura existente fallara y dejara a los residentes sin agua durante semanas. En Stamford, se destinaron 400,000 dólares para mejoras en un museo, y en el condado de Medina se aportaron 10,000 dólares para una barbacoa de agradecimiento a los servicios de emergencia. Estas contribuciones, aunque variadas, comparten un objetivo: integrarse en las comunidades y generar buena voluntad.
Estrategias para ganar apoyo público
La oposición a los centros de datos ha ido en aumento en Texas. Una encuesta de agosto del Texas Politics Project reveló que el 57% de los encuestados se opondría a la construcción de un centro de datos en su comunidad. Las principales preocupaciones incluyen el aumento de las facturas de electricidad, la escasez de agua y los problemas de vivienda. Para contrarrestar esta percepción negativa, empresas como Rowan Digital Infrastructure y Google han implementado programas de inversión comunitaria, cenas con vecinos, audiencias públicas y páginas de Facebook para mantener informados a los residentes.
El caso de Temple y Rowan Digital Infrastructure
En Temple, una ciudad de más de 96,000 habitantes a 70 millas al norte de Austin, Rowan Digital Infrastructure está desarrollando un campus de centros de datos de 4,200 millones de dólares. La empresa anunció una inversión de 38 millones de dólares en infraestructura pública, incluyendo 25 millones para el programa de infraestructura hídrica de South Temple y 10 millones para un programa de almacenamiento y recuperación de acuíferos. Además, ha prometido 3 millones para la reconstrucción del Centro Comunitario Sammons, destruido por un tornado hace dos años, si los votantes aprueban un bono de 15 millones. El alcalde Tim Davis calificó estas acciones como “muy generosas” y señaló que la empresa aún no genera ingresos en la ciudad.
Google y su impacto en el área de Haskell
Google ha destinado millones de dólares al área de Haskell para su hospital, centro de embarazo y otras causas. En agosto, la compañía anunció 6 millones de dólares para organizaciones sin fines de lucro en Haskell, Stamford y Rule. Además, ha comprometido 4.5 millones para ayudar a Vernon, una localidad de menos de 10,000 habitantes, a reparar una tubería con fugas. Suzie Shin, gerente de programas de sostenibilidad de centros de datos de Google, destacó que estas inversiones buscan modernizar la infraestructura hídrica y de aguas residuales para toda la comunidad, no solo para sus instalaciones.
Preocupaciones y escepticismo
A pesar de las inversiones, persiste el escepticismo. Suzanne Bellsnyder, editora de dos periódicos en el Panhandle, advierte sobre los ciclos de auge y caída que han afectado a las zonas rurales de Texas. “No quiero que nuestra identidad se construya en torno a lo que una sola empresa puede proporcionarnos”, afirmó. Bellsnyder recuerda cómo Spearman fue construida por una empresa de servicios petroleros y, cuando esta se fue, no había un plan a largo plazo. Aunque cree que las intenciones de los centros de datos pueden ser buenas, teme que las comunidades no desarrollen su propia capacidad fiscal.
Beneficios y desafíos en infraestructura
En Childress, una ciudad de más de 5,800 habitantes, los problemas de agua han llevado a una declaración de desastre y a un aviso de hervir el agua durante un mes. IREN, uno de los dos centros de datos en la ciudad, ha ayudado distribuyendo agua embotellada a residentes, especialmente a personas mayores y servicios de salud. David Shaw, COO de IREN, destacó la importancia de establecer una conexión con la comunidad. Por su parte, Lancium, la otra empresa, está construyendo una tubería de 16 millas para proporcionar 1 millón de galones de agua tratada al día a la ciudad, sin costo alguno. El gerente municipal, Kevin Hodges, atribuye la escasez a la sequía y defiende a las empresas, señalando que no extraen agua del lago Greenbelt.
El contexto fiscal y las exenciones
Las empresas de centros de datos también se benefician de exenciones fiscales estatales y locales. Un análisis de The Texas Tribune encontró que el estado dejará de recaudar al menos 3,000 millones de dólares en impuestos sobre ventas durante los próximos dos años debido a la exención para la industria. Esto ocurre mientras las comunidades rurales enfrentan recortes en impuestos a la propiedad, inflación e incertidumbre económica. Para muchas, los centros de datos se han convertido en un salvavidas financiero, aunque algunos critican que las inversiones son una forma de “comprar” a las comunidades.
El futuro de la relación entre centros de datos y comunidades
La dinámica entre los centros de datos y las comunidades rurales de Texas es compleja. Por un lado, las inversiones millonarias alivian necesidades urgentes de infraestructura y servicios. Por otro, generan dependencia y cuestionamientos sobre las motivaciones reales. Mientras el estado continúa atrayendo este tipo de desarrollos a un ritmo acelerado, las comunidades deberán equilibrar los beneficios inmediatos con la sostenibilidad a largo plazo. La historia reciente muestra que, aunque el dinero puede abrir puertas, la confianza se construye con transparencia y compromiso genuino.

