Un nuevo informe del instituto de investigación Climate Analytics ha revelado que Australia debe tomar medidas drásticas para cumplir con sus compromisos climáticos. El estudio, titulado A Fossil-Free Australia (Una Australia libre de fósiles), señala que todas las centrales eléctricas de carbón deben cerrar y que la venta de nuevos automóviles de gasolina y diésel debe finalizar en la próxima década. Además, las inversiones en energías renovables tendrían que acelerarse, las emisiones industriales enfrentarían límites más estrictos y el país tendría que planificar el fin de las exportaciones de combustibles fósiles.
Un camino para limitar el calentamiento global a 1.5 grados
El informe, de 183 páginas, fue publicado el lunes y modela una ruta para que Australia mantenga el calentamiento global lo más cerca posible de 1.5 grados centígrados, en línea con el Acuerdo de París. Este estudio surge menos de dos semanas después de que las Naciones Unidas advirtieran que el mundo superará el límite del Acuerdo de París en unos años y que debería reducir las emisiones rápidamente para limitar el exceso.
La investigación compara las emisiones de las políticas climáticas actuales de Australia con una trayectoria diseñada para limitar la duración del calentamiento global por encima de 1.5 grados. Según el informe, Australia podría reducir las emisiones residuales para 2050 en un 71 por ciento si toma medidas inmediatas para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, acelerar los proyectos de energía renovable e introducir amplias reformas.
Medidas clave para la transición energética
El informe establece una serie de políticas necesarias para lograr estos objetivos:
- Electricidad: Finalizar la generación de energía a carbón para 2034.
- Petróleo: Reducir a la mitad la demanda de petróleo para 2035.
- Gas: Cortar la demanda doméstica de gas en un 90 por ciento para 2040.
- Transporte: Eliminar gradualmente las ventas de nuevos vehículos de gasolina y diésel para 2035 a más tardar.
- Aviación y transporte marítimo: Cambiar de combustibles fósiles a combustibles de aviación sostenibles y amoníaco para 2045.
- Emisiones industriales: Abordar a través de reformas al Mecanismo de Salvaguardia.
- Exportaciones: Reducir drásticamente las exportaciones de carbón y gas para 2040.
El transporte, un sector crítico
Si bien la reforma del sector energético de Australia marcaría la mayor diferencia en las emisiones de gases de efecto invernadero, el informe señala que el transporte también requerirá una reforma importante. La eliminación de las ventas de vehículos de gasolina y diésel para 2035 es solo una parte; también se debe abordar el transporte de carga pesada por carretera.
El autor del informe, Thomas Houlie, destacó que los camiones diésel son un punto ciego para los gobiernos estatales y federales. “No existe una política para abordar las emisiones del transporte por carretera”, afirmó. “La electrificación del transporte es fundamental… de lo contrario, se convertirá en el sector más emisor en unas décadas”.
Reacciones y contexto internacional
El director ejecutivo de Climate Analytics, Bill Hare, señaló que el informe puede ayudar a los responsables de la toma de decisiones en Australia a enfocarse en los sectores correctos y dar ejemplo al resto del mundo. “Hemos realizado el estudio para Australia como parte de un esfuerzo global para analizar qué deben hacer los países para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París”, dijo. “Hemos visto muchos desastres en todo el mundo recientemente, incluida la catástrofe en Nepal, y todas estas cosas están impulsadas en gran medida por la aceleración del calentamiento global”.
El informe también hace eco de las advertencias de las Naciones Unidas sobre la necesidad de reducir las emisiones rápidamente. La comunidad internacional observa de cerca las acciones de Australia, un país que depende en gran medida de la exportación de combustibles fósiles.
Implicaciones para la política australiana
El estudio llega en un momento crucial para Australia, que ha enfrentado críticas por su lento avance en la acción climática. Las recomendaciones del informe son ambiciosas y requerirán un cambio significativo en las políticas actuales. La eliminación del carbón para 2034 y la prohibición de vehículos de combustión interna para 2035 son medidas que van más allá de los compromisos actuales del gobierno australiano.
Además, la reducción de las exportaciones de combustibles fósiles tendría un impacto económico considerable, ya que Australia es uno de los mayores exportadores de carbón y gas del mundo. El informe sugiere que el país debe planificar una transición justa para las comunidades dependientes de estas industrias.
Conclusión
El informe de Climate Analytics deja claro que Australia enfrenta una encrucijada: continuar con políticas graduales que no cumplirán con los objetivos climáticos, o adoptar medidas drásticas que, aunque desafiantes, son necesarias para limitar el calentamiento global a 1.5 grados. La próxima década será decisiva para el futuro del planeta y Australia tiene la oportunidad de liderar con el ejemplo.

