Un hallazgo inesperado en una resonancia cerebral por debilidad en la pierna

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Un hombre de 45 años acudió al servicio de urgencias por una debilidad progresiva en la pierna derecha. Lo que parecía un problema neurológico común se convirtió en un verdadero dilema diagnóstico cuando los médicos revisaron las imágenes de su cerebro.

El motivo de la consulta

El paciente, residente en una ciudad del medio oeste de Estados Unidos, reportó que la debilidad había comenzado de forma gradual durante las últimas dos semanas. No presentaba dolor, entumecimiento ni otros síntomas asociados. Su historial médico incluía hipertensión controlada y diabetes tipo 2, pero ningún antecedente de traumatismo o enfermedad neurológica previa.

Los primeros estudios

Los neurólogos ordenaron de inmediato una resonancia magnética (RM) de la columna lumbar para descartar una compresión nerviosa. Sin embargo, al no encontrar anomalías significativas, decidieron ampliar el estudio a todo el sistema nervioso central, incluyendo el cerebro.

El hallazgo inesperado

La RM cerebral reveló una lesión ocupante de espacio en el lóbulo frontal izquierdo, de aproximadamente 3 centímetros de diámetro. La lesión mostraba un patrón de realce anular con edema perilesional, sugestivo de un absceso cerebral o un tumor primario. Sin embargo, el paciente no presentaba fiebre, cefalea ni signos de infección sistémica.

Análisis complementarios

Se realizaron análisis de sangre que mostraron una leve leucocitosis y elevación de la proteína C reactiva. Una punción lumbar descartó meningitis bacteriana o fúngica. Ante la duda diagnóstica, se optó por una biopsia estereotáctica guiada por RM.

El diagnóstico final

El resultado histopatológico confirmó que se trataba de un absceso cerebral por Nocardia, una bacteria oportunista que suele afectar a pacientes inmunocomprometidos. El paciente, aunque no tenía VIH ni cáncer, presentaba diabetes mal controlada, lo que pudo haber favorecido la infección.

Tratamiento y evolución

Se inició terapia antibiótica intravenosa con trimetoprim-sulfametoxazol y amikacina durante seis semanas. La debilidad en la pierna mejoró gradualmente, y una RM de control a los tres meses mostró resolución completa del absceso. El paciente continúa en seguimiento neurológico y endocrinológico.

Lecciones para la práctica clínica

Este caso subraya la importancia de considerar causas infecciosas atípicas en pacientes con diabetes y síntomas neurológicos focales. La resonancia cerebral, aunque no era el estudio inicial, resultó clave para el diagnóstico. Los autores del reporte, publicado en Journal of Clinical Neuroscience, destacan que la debilidad de una extremidad puede ser la única manifestación de un absceso cerebral silente.

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