El deporte mexicano tiene materia prima de sobra, pero le falta un acompañamiento que sostenga a los atletas a lo largo de su carrera. Esa fue la conclusión que dejó el medallista olímpico Fernando Platas durante el foro “La Economía del Deporte: México ante el Mundial”, organizado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en alianza con Banco Azteca. En el evento, el ex clavadista subrayó que el verdadero desafío no está en descubrir nuevos talentos, sino en construir esquemas que garanticen su continuidad.
Platas, quien ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, señaló que México cuenta con deportistas de alto nivel que han demostrado su capacidad en competencias internacionales. Sin embargo, la falta de una estructura que los respalde desde las etapas formativas hasta el alto rendimiento provoca que muchos proyectos queden truncados. “El talento existe, lo que nos falta es darle seguimiento, crear condiciones para que los atletas puedan desarrollarse plenamente sin tener que abandonar por falta de apoyos o de planeación”, expresó durante su intervención.
El foro, que reunió a especialistas del ámbito deportivo, financiero y empresarial, abrió una conversación más amplia sobre el deporte como industria. Se planteó que, para competir a nivel global, México necesita dejar atrás el modelo de apoyos esporádicos y avanzar hacia un sistema de inversión continua. En este contexto, Banco Azteca expuso el rol del sector financiero como un actor clave para fortalecer estas condiciones. La institución propuso una visión que trasciende el patrocinio tradicional y se enfoca en entender los procesos del alto rendimiento y su complejidad en el tiempo.
La discusión no solo giró en torno a los atletas, sino también a la preparación del país para eventos como el Mundial de Fútbol de 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. Los participantes coincidieron en que ese tipo de certámenes representan una oportunidad única para detonar inversiones en infraestructura y programas de desarrollo deportivo. Sin embargo, advirtieron que, sin una estrategia de largo plazo, el impacto podría diluirse una vez que terminen los reflectores.
Para Platas, la clave está en que los distintos actores —gobierno, iniciativa privada y sociedad civil— trabajen de manera coordinada. “No se trata solo de dar dinero, sino de generar un ecosistema donde el deportista tenga certidumbre: desde su alimentación y entrenamiento hasta su preparación académica y su futuro después del retiro”, explicó. El medallista también destacó que la continuidad implica un cambio cultural: dejar de ver el deporte como un gasto y empezar a tratarlo como una inversión con retornos medibles en salud, cohesión social y proyección internacional.
El foro dejó claro que, aunque el camino es largo, hay señales de avance. La participación de instituciones financieras como Banco Azteca en la conversación sobre el deporte de alto rendimiento indica que el sector privado empieza a asumir un papel más activo. La pregunta que queda en el aire es si ese interés se traducirá en políticas y programas que realmente garanticen que el talento mexicano no se pierda en el camino.
