En un fallo reciente, un juez federal ha determinado que más de 20 empresas, entre ellas 3M, DuPont y Honeywell, deberán enfrentar una demanda presentada por bomberos de Connecticut. Los demandantes alegan que su equipo de protección personal, conocido como ‘turnout gear’, está contaminado con sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS), también conocidas como ‘químicos eternos’, y que esta contaminación ha incrementado su riesgo de desarrollar cáncer.
Antecedentes del caso
La demanda fue interpuesta por 13 organizaciones sindicales de bomberos y 12 bomberos individuales. Según los abogados de los demandantes, el equipo de protección que utilizan para protegerse de altas temperaturas y llamas libera estos químicos, que pueden ser absorbidos a través de la piel, ingeridos o inhalados. Este caso es considerado la primera acción colectiva dirigida exclusivamente contra el equipo de bomberos que contiene PFAS.
Los PFAS son un grupo de sustancias químicas sintéticas utilizadas ampliamente en productos industriales y de consumo por sus propiedades resistentes al agua y al aceite. Se les llama ‘químicos eternos’ porque no se descomponen fácilmente en el medio ambiente y pueden acumularse en el cuerpo humano con el tiempo. La exposición a estos compuestos se ha relacionado con diversos problemas de salud, incluyendo cáncer, trastornos tiroideos y enfermedades hepáticas.
Implicaciones para la industria y los bomberos
Este litigio pone de relieve la creciente preocupación por el uso de PFAS en equipos de seguridad. Los bomberos están expuestos a múltiples riesgos laborales, y ahora se suma la posible contaminación química de su propio equipo. La demanda busca responsabilizar a las empresas fabricantes por no advertir adecuadamente sobre los riesgos y por supuestamente ocultar información sobre la presencia de PFAS en sus productos.
3M, DuPont y Honeywell son algunas de las compañías que han enfrentado demandas similares en el pasado relacionadas con la contaminación por PFAS. En años recientes, ha habido una oleada de litigios en Estados Unidos por parte de estados, municipios e individuos afectados por estos químicos. La empresa 3M, por ejemplo, anunció en 2022 que dejaría de producir PFAS para 2025, aunque aún enfrenta múltiples procesos judiciales.
Reacciones y próximos pasos
Los representantes de las empresas demandadas no han emitido comentarios inmediatos sobre la decisión del juez. Se espera que el caso avance hacia la etapa de descubrimiento de pruebas, donde se revisarán documentos internos y testimonios. Los demandantes buscan compensación por daños y perjuicios, así como medidas para evitar futuras exposiciones.
Organizaciones de bomberos y defensores de la salud pública han aplaudido la decisión, señalando que es un paso importante para proteger a los trabajadores de emergencias. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha estado trabajando en regulaciones más estrictas para limitar la presencia de PFAS en el agua potable y en productos de consumo, pero aún no existe una prohibición federal generalizada.
Contexto sobre los PFAS
Los PFAS son sustancias químicas ampliamente utilizadas desde la década de 1940 en productos como espumas contra incendios, envases de alimentos, textiles y revestimientos. Su persistencia en el medio ambiente y su capacidad de bioacumulación han llevado a que se les considere un problema de salud pública global. Estudios científicos han demostrado que la exposición prolongada a ciertos PFAS puede afectar el sistema inmunológico, el hígado y el desarrollo fetal.
En el caso de los bomberos, la exposición puede ocurrir no solo a través del equipo de protección, sino también por la inhalación de humos durante incendios donde se queman materiales que contienen PFAS. La combinación de estos factores hace que los bomberos sean un grupo especialmente vulnerable.
Impacto en la industria y el futuro
Este litigio podría tener un impacto significativo en la industria de equipos de protección personal. Las empresas podrían verse obligadas a reformular sus productos para eliminar los PFAS, lo que implicaría costos adicionales y cambios en la cadena de suministro. Algunos fabricantes ya están desarrollando alternativas libres de PFAS, pero su adopción aún es limitada.
Además, el caso podría sentar un precedente para futuras demandas de otros grupos de trabajadores expuestos a estos químicos, como militares, trabajadores de la construcción y personal de aerolíneas. La presión regulatoria y legal está aumentando, y las empresas están bajo escrutinio para garantizar la seguridad de sus productos.
La decisión del juez de permitir que la demanda proceda es un recordatorio de que los tribunales están dispuestos a escuchar reclamos sobre daños a la salud causados por sustancias tóxicas. A medida que avance el caso, se espera que se revelen más detalles sobre la conducta de las empresas y las medidas que podrían haber tomado para prevenir la exposición.

