Por qué exjugadores de la NFL están recurriendo a los psicodélicos para sanar sus cerebros

En el vibrante escenario del Centro de Convenciones de Colorado, donde se lleva a cabo Psychedelic Science, la conferencia de psicodélicos más grande del mundo, se pueden observar tendencias sorprendentes. El bullicio de expositores destaca una variedad de productos, desde joyería con diseño de hongos hasta gomitas masticables que contienen los efectos de la kanna, una planta con potenciales propiedades psicoactivas. Este simposio es un crisol donde sanadores de plantas medicinales indígenas se entrelazan con farmacéuticos, químicos legendarios del LSD y una multitud diversa de curiosos.

Entre las experiencias más fascinantes, se encuentran los testimonios de exjugadores de la NFL que, desafiando las expectativas, hacen frente a sus batallas internas al hablar abiertamente sobre sus experiencias con psicodélicos. Es en este entorno, repleto de innovación y esperanza, que surgen figuras como Jordan Poyer, safety de los Buffalo Bills, quien se une a otros destacados exjugadores para reflexionar sobre el uso de estas sustancias como vías de sanación. Durante el panel Healing Behind the Highlights, presentado por el podcaster Aubrey Marcus, estos jugadores comparten sus viajes hacia la recuperación.

Las conversaciones se centran en la famosa ayahuasca, el brebaje alucinógeno que ha captado la atención por sus supuestas propiedades curativas. Poyer y sus compañeros relatan cómo el consumo de esta bebida les ha permitido reconciliar sus identidades de gladiadores en la cancha con su humanidad. La ayahuasca, que contiene la poderosa sustancia psicoactiva N-Dimetiltriptamina (DMT), ha sido objeto de numerosos estudios que sugieren su capacidad para inducir cambios profundos en la autocomprensión y el bienestar emocional.

Sin embargo, la perspectiva de estos exjugadores es aún más intrigante: no solo se trata de un cambio psicológico, sino de la posibilidad de que los psicodélicos ofrezcan beneficios físicos y neurológicos significativos para cerebros que han sufrido daños continuos. En un deporte tan físico como el fútbol americano, donde las conmociones cerebrales son comunes, el potencial de sanación resulta atractivo. Poyer, quien ha sido víctima de innumerables accidentes en el campo, afirma su firme creencia en que los psicodélicos pueden ayudar a reparar los efectos negativos de sus lesiones. “He tenido muchas conmociones cerebrales. Sin embargo, siento que he dejado atrás esas heridas”, comparte con una mezcla de gratitud y determinación.

Un momento memorable en el fútbol americano ocurrió el 22 de enero de 2023, cuando Poyer experimentó un choque técnico durante un partido de playoffs contra los Cincinnati Bengals. Las secuelas de esa jugada no solo afectaron su habilidad para jugar, sino que también intensificaron sus luchas internas. Al recordar el sonido del impacto, se da cuenta de que sus problemas preexistentes de conmoción cerebral se han vuelto más complicados. Reconoce que es un desafío común en la NFL, donde los registros han reportado cerca de 692 conmociones cerebrales en un periodo reciente. Esta realidad difícil, sombría e inevitable en el deporte ha conducido a un creciente interés en la investigación sobre cómo los psicodélicos pueden modificar las trayectorias de vida de aquellos que han quedado marcados por el juego.

A pesar de la creciente atención que recibe el tema, el debate sobre la eficacia de los psicodélicos en el tratamiento de lesiones cerebrales y trastornos neurológicos continúa. La encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad neurodegenerativa vinculada a los trauma repetidos, ha sido un tema recurrente entre los exjugadores, con casos notorios enfatizando la urgencia del problema. La ETC afecta profundamente la memoria y la función cognitiva, creándose un paisaje donde el deseo de encontrar soluciones se cruza con la esperanza de restauración.

Los exjugadores, al hablar sobre sus experiencias psicodélicas, revelan cómo estos viajes no solo alivian sus síntomas, sino que transforman integralmente sus vidas. Poyer comparte que su interés en la ayahuasca fue inicialmente inspirado por el destacado jugador Aaron Rodgers, quien atribuyó su éxito a experiencias similares. Sin embargo, para Poyer, la exploración fue más allá del mero deseo de mejorar su rendimiento atlético; fue un camino hacia la conexión, la sanación y, sobre todo, la autocomprensión y la paz interior. “Me he comprometido con esta medicina”, dice, “y mi vida ha cambiado en todos los niveles”.

Los efectos de los psicodélicos no solo se limitan a esferas personales; sus investigaciones han comenzado a cruzar caminos con la ciencia. Aunque algunos estudios han explorado la capacidad de la psilocibina, otro compuesto psicodélico, para ayudar con el daño cerebral, los resultados siguen siendo preliminares y la mayor parte de la evidencia proviene de estudios en animales. Sin embargo, las conexiones entre la neuroplasticidad y los psicodélicos sugieren que estas sustancias pueden estar abriendo puertas a nuevas formas de abordar la salud cerebral. Poyer mismo ha ideado planes para someterse a pruebas que demuestren los cambios en su cerebro tras estos tratamientos, señalando la posibilidad de que el futuro del tratamiento para lesiones cerebrales pueda incluir estos enfoques tan innovadores.

A pesar de los potenciales beneficios, no se debe pasar por alto la necesidad de un uso responsable y controlado de los psicodélicos. Expertos advierten sobre los riesgos inherentes a la automedicación, subrayando que el uso seguro debe ser guiado y acompañado por profesionales. La falta de información clara sobre la dosificación y las interacciones con otras sustancias complica aún más la situación, generando la necesidad de seguir investigando para garantizar un enfoque efectivo y seguro.

Por otro lado, la NFL y el sindicato de jugadores han comenzado a vislumbrar el interés por alternativas como estas, aunque la política actual no incluye la ayahuasca ni otros psicodélicos bajo la prohibición de sustancias. Sin embargo, a medida que el diálogo sobre salud mental y bienestar se expande, queda la posibilidad de que nuevas normativas emergen, reflejando el avance de la ciencia y la experiencia de los jugadores. Aunque Poyer ha enfrentado pruebas antidopaje al regresar de sus retiros y sigue navegando el paisaje cauteloso del fútbol americano, también se siente optimista por el futuro. “No necesito jugar todos los partidos, solo quiero estar cerca de los chicos y compartir las enseñanzas que he adquirido, sobre salud y bienestar”, concluye, un testimonio de su evolución personal y profesional dentro y fuera del campo.

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