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jueves, 22 de octubre de 2026
Cultura

El Parque del Vigía, los once años que Neto Coppel dedicó a crear un jardín frente al mar

Neto Coppel dedicó once años a transformar la cima del Cerro del Vigía, en Mazatlán, en un jardín de inspiración neoclásica que quedó documentado en el libro Jardines de México.

Por AACam2 min de lectura0 comentarios
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El Parque del Vigía, los once años que Neto Coppel dedicó a crear un jardín frente al mar
El Parque del Vigía, los once años que Neto Coppel dedicó a crear un jardín frente al mar

Antes de que la cima del Cerro del Vigía, en Mazatlán, se convirtiera en el escenario de uno de sus proyectos personales más singulares, había un terreno inclinado frente al mar. Ernesto Coppel Kelly, conocido como “Neto Coppel”, vio en ese espacio la posibilidad de crear algo distinto: un jardín donde la arquitectura, la vegetación y el paisaje convivieran en armonía.

La idea comenzó a tomar forma en 1983 y requirió alrededor de once años de trabajo. Sobre una superficie cercana a una hectárea, el empresario desarrolló el Parque del Vigía, un proyecto de inspiración neoclásica que refleja una faceta menos conocida de su personalidad, su pasión por la jardinería y su interés por transformar una idea en una obra tangible, sin importar el tiempo que llevara conseguirlo.

“Le puse toda mi pasión por la jardinería. Fueron once años de trabajar, imaginar y cuidar cada detalle para convertir aquel terreno en un lugar especial”, recuerda Neto Coppel. El resultado fue un jardín concebido para dialogar con el entorno natural de Mazatlán. Un pabellón con columnas dóricas, dos fuentes y tres esculturas formaban parte de la composición, acompañados por cientos de cipreses italianos, palmas reales, cocoteras y diversas especies florales. La pronunciada pendiente del terreno y su ubicación frente al océano representaron un reto que exigió planeación, paciencia y atención constante.

El proyecto también requirió resolver aspectos prácticos para mantener la vegetación y conservar el espacio. Entre sus instalaciones destacaba una cisterna con capacidad aproximada de 100 mil litros de agua, muestra de la infraestructura necesaria para sostener un jardín de esas dimensiones.

El Parque del Vigía trascendió la experiencia personal de su creador al quedar documentado en Jardines de México, publicación de 1993 vinculada al trabajo de Antonio Haas y Nicolás Sapieha, este último responsable de las fotografías. La obra reunió ejemplos representativos del paisajismo mexicano y dio cuenta de espacios cuya riqueza iba más allá de sus dimensiones o especies vegetales.

La inclusión del jardín en esta publicación constituye un registro de aquel proyecto y de una manera particular de entender la creación de espacios verdes, no como un ejercicio inmediato de decoración, sino como un proceso que combina diseño, conocimiento, sensibilidad y tiempo. Aunque años después el Parque del Vigía dejó de pertenecer a Neto Coppel, su historia permanece.