Un equipo internacional de físicos ha logrado un hito histórico: construir el primer reloj nuclear funcional. Este dispositivo, basado en núcleos de torio radiactivo, podría revolucionar la medición del tiempo al superar la precisión de los mejores relojes atómicos actuales. El avance, publicado en la revista Nature, abre la puerta a aplicaciones en navegación, comunicaciones y física fundamental.
¿Qué es un reloj nuclear?
A diferencia de los relojes atómicos, que miden las transiciones electrónicas en átomos, los relojes nucleares utilizan transiciones en el núcleo atómico. Estas transiciones son menos sensibles a perturbaciones externas, lo que promete una estabilidad y precisión sin precedentes. El equipo logró excitar núcleos de torio-229 con un láser ultravioleta, midiendo su frecuencia con una incertidumbre de una parte en 10^18.
El camino hacia el reloj nuclear
La idea de un reloj nuclear existe desde hace décadas, pero la dificultad técnica ha retrasado su realización. El torio-229 tiene una transición nuclear de baja energía, lo que lo hace accesible con láseres actuales. Los investigadores desarrollaron un cristal dopado con torio y lo enfriaron a temperaturas criogénicas para minimizar el ruido térmico.
Implicaciones tecnológicas
Este avance podría tener un impacto profundo en diversas áreas:
- Navegación GPS: Mayor precisión en sistemas de posicionamiento global.
- Comunicaciones: Sincronización más exacta en redes de telecomunicaciones.
- Física fundamental: Pruebas de constantes fundamentales y búsqueda de nueva física.
Comparación con los relojes atómicos
Los relojes atómicos actuales, basados en cesio o estroncio, tienen una precisión de una parte en 10^16. El reloj nuclear promete mejorar esto en dos órdenes de magnitud. Además, su menor sensibilidad a campos magnéticos y eléctricos lo hace más robusto para aplicaciones prácticas.
Próximos pasos
El equipo planea mejorar la estabilidad del reloj y reducir su tamaño para hacerlo portátil. También explorarán otros isótopos con transiciones nucleares adecuadas. Se espera que los primeros relojes nucleares comerciales estén disponibles en una década.

