Delhi está sofocándose en otro verano de calor extremo, con temperaturas diurnas que alcanzan consistentemente los 43°C y mínimas que rondan los 32.4°C. La ciudad acaba de registrar su noche de mayo más cálida en 14 años. Mientras las alertas gubernamentales se suceden y la gente busca refugio en interiores, más de 300,000 personas que viven en las calles de la ciudad permanecen expuestas al calor implacable.
Un día en la vida de Shahida
Shahida teme la llegada del verano, y este año tiene la preocupación adicional de mantener a salvo a su bebé de nueve meses, Jannat. Hora tras hora, ella y su hija están expuestas a la fuerza total de las temperaturas mortales que afectan a la capital india, sin acceso confiable a alimentos, agua o atención médica.
La lucha diaria
Desde el amanecer, Shahida busca sombra bajo el puente, pero el calor radiante del asfalto y el ruido del tráfico hacen que cada minuto sea una batalla. Sin agua potable cercana, depende de la caridad de transeúntes o de viajes largos a fuentes públicas. La falta de higiene y la deshidratación son amenazas constantes para Jannat, quien muestra signos de agotamiento por calor.
El contexto del calor extremo en Delhi
Las olas de calor en la India se han vuelto más frecuentes e intensas debido al cambio climático. Las personas sin hogar son las más vulnerables, ya que carecen de protección básica. Las autoridades emiten alertas, pero las soluciones a largo plazo siguen siendo insuficientes.

