Más de 1,600 especies en peligro crítico de extinción que están protegidas por la Ley de Especies en Peligro (ESA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos enfrentan la pérdida de protecciones federales adicionales tras una nueva reinterpretación de la ley de 1973 por parte de la administración de Donald Trump.
Un memo que cambia las reglas del juego
Un memorándum fechado el 14 de septiembre y distribuido a las oficinas de campo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS) por su director, Brian Nesvik, pide una reinterpretación de lo que significa “tomar” (take) una especie en peligro. Bajo la ESA, “tomar” se define como “acosar, dañar, perseguir, cazar, disparar, herir, matar, atrapar, capturar o recolectar, o intentar realizar cualquiera de estas conductas”.
La nueva interpretación, según el memo, busca limitar el alcance de esa definición para excluir ciertas actividades que antes se consideraban prohibidas, como la destrucción de hábitat o las prácticas industriales que afectan indirectamente a las especies. Esta medida podría abrir la puerta a proyectos de desarrollo, minería, tala y otras actividades económicas en áreas críticas para la supervivencia de estas especies.
¿Qué implica realmente este cambio?
La reinterpretación del término “tomar” es un golpe directo al corazón de la ley. Desde su promulgación, la ESA ha sido un pilar fundamental para la conservación de la biodiversidad en Estados Unidos, salvando de la extinción a especies emblemáticas como el águila calva, el lobo gris y el manatí. Al reducir lo que se considera “daño” o “acoso”, la administración Trump podría estar allanando el camino para que industrias extractivas operen con menos restricciones.
Organizaciones ambientalistas han expresado su profunda preocupación. Según expertos legales, este cambio podría ser impugnado en los tribunales, ya que la definición original de “tomar” ha sido respaldada por décadas de jurisprudencia. Sin embargo, el daño a los ecosistemas podría ser irreversible mientras se resuelven los litigios.
Reacciones y consecuencias
La medida ha generado una ola de críticas por parte de científicos, conservacionistas y legisladores demócratas. Argumentan que la administración está priorizando intereses corporativos sobre la protección del medio ambiente. Por otro lado, defensores de la medida sostienen que la reinterpretación brinda claridad y reduce cargas regulatorias innecesarias para los propietarios de tierras y las empresas.
Lo cierto es que esta decisión se suma a una serie de acciones de la administración Trump dirigidas a debilitar las protecciones ambientales, incluyendo la reversión de regulaciones sobre emisiones de metano y la apertura de áreas protegidas a la perforación petrolera.
El futuro de la Ley de Especies en Peligro
La ESA ha sido un modelo a seguir a nivel mundial, y su debilitamiento podría tener repercusiones internacionales. Con más de 1,600 especies en riesgo, muchas de ellas únicas de Estados Unidos, la comunidad científica advierte que este cambio podría acelerar la pérdida de biodiversidad en un momento crítico para el planeta.
Mientras tanto, el FWS ha comenzado a implementar el memo, lo que podría resultar en una reducción inmediata de las protecciones para especies como el urogallo de las artemisas, la tortuga laúd y el lobo rojo, entre muchas otras.

