Por qué los servidores de preprints endurecen su moderación

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La pandemia de COVID-19 transformó la comunicación científica, acelerando el intercambio de datos, la revisión por pares y la publicación de preprints. Sin embargo, el auge de manuscritos generados por inteligencia artificial y la ciencia basura han obligado a estos repositorios a adaptarse nuevamente, implementando medidas de control de calidad más estrictas.

El equilibrio entre velocidad y calidad

Natascha Chtena, investigadora de comunicación científica en la Universidad Simon Fraser, explica que los moderadores de preprints enfrentan un equilibrio difícil entre compartir rápidamente nuevos hallazgos y proteger a la comunidad de contenido defectuoso o dañino. Junto con Alice Fleerackers, de la Universidad de Ámsterdam, ha estudiado las prácticas de moderación en varios servidores de preprints, encontrando que, bajo ciertas circunstancias, los moderadores emiten juicios sobre la calidad de las contribuciones, utilizando criterios similares a los de las revistas académicas.

El riesgo de bloquear investigaciones legítimas

Fleerackers, quien ha investigado el ecosistema de preprints durante seis años, experimentó personalmente este cambio. En 2025, envió un estudio cualitativo sobre periodismo científico a un repositorio importante, solo para recibir un rechazo por no contener nuevos datos o análisis. Fue su segundo rechazo de ese repositorio en el año, un cambio drástico respecto a años anteriores. Según ella, dificultar la publicación de investigaciones genuinas en preprints “va fundamentalmente en contra del espíritu de la ciencia abierta y del compromiso de promover un intercambio de conocimiento inclusivo y rápido, que es el corazón del valor de los preprints”.

Un cambio necesario

En las últimas tres décadas, docenas de servidores de preprints han sido lanzados por comunidades académicas, institutos de investigación y editoriales, con el objetivo de hacer pública la nueva investigación antes de la revisión por pares. La velocidad y accesibilidad son cualidades clave, y muchas plataformas evitan emitir juicios sobre la calidad. John Inglis, cofundador de bioRxiv y medRxiv, afirma que solo investigan si hay señales de que la procedencia de un manuscrito no es confiable, pero no juzgan la calidad científica.

Medidas contra la desinformación

Durante la pandemia, bioRxiv decidió rechazar automáticamente manuscritos que hicieran predicciones sobre tratamientos basados únicamente en trabajo computacional, debido a preocupaciones sobre información de salud engañosa. Un estudio de 2024 de Chtena, Fleerackers y sus colegas, publicado en MetaArXiv, reveló la variedad de medidas que los repositorios están utilizando para evaluar contribuciones. Basado en entrevistas con 14 administradores y moderadores, encontró que algunos sitios usan comités asesores para decisiones difíciles, mientras que otros confían en el “instinto” del moderador.

Estrategias según el tamaño del repositorio

El tamaño, alcance y capacidad del repositorio influyen en sus prácticas de moderación. Por ejemplo, RINarxiv, un servidor indonesio que recibe menos de 20 contribuciones al mes, permite que el administrador hable directamente con los autores para conocer la intención detrás de su manuscrito. En LatArXiv, para investigación latinoamericana, se realizan verificaciones básicas de integridad, como confirmar los perfiles ORCID y el historial de publicaciones de los autores.

En cambio, arXiv, que recibe más de 25,000 contribuciones al mes, utiliza un sistema de “aval” que requiere que los nuevos autores tengan una dirección de correo institucional y hayan publicado previamente en el mismo dominio científico. Si no cumplen, deben obtener un aval personal de un autor establecido. Estas medidas se endurecieron para frenar la avalancha de contribuciones de baja calidad.

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