Siete de cada diez empresas mexicanas siguen sin acceso a crédito formal: la brecha que la tecnología financiera puede cerrar

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan 99.8 % de los negocios en México y generan 71 % del empleo, pero su acceso a servicios financieros sigue siendo limitado. De acuerdo con un comunicado de AurumCore, la infraestructura tecnológica obsoleta es uno de los principales frenos para que las instituciones financieras atiendan a este segmento.

Los datos más recientes muestran que durante el cuarto trimestre de 2025, solo 26.5 % de las empresas mexicanas utilizó crédito de la banca comercial, mientras que 84.7 % no accedió a ningún tipo de financiamiento nuevo. En paralelo, la brecha de financiamiento para las mipymes del país se estima en 164 mil millones de dólares, cifra equivalente a cerca del 14 % del Producto Interno Bruto nacional.

La pregunta no es si el dinero existe, sino por qué los financiamientos no llegan a donde se necesitan. Una parte importante de la respuesta está en los sistemas: procesos que dependen de intervención manual en cada paso, plataformas que no se comunican entre sí y catálogos de productos que no pueden modificarse sin semanas de desarrollo técnico son señales claras de que una institución financiera opera con infraestructura que ya no responde al ritmo del mercado.

El diagnóstico se confirma desde otro ángulo: solo 15 % de las pymes mexicanas cuenta con una estrategia digital efectiva. Esto no refleja falta de interés, sino falta de interlocutores tecnológicos capaces de adaptarse a su realidad operativa, según el comunicado.

La transformación hacia una originación más ágil y de menor costo descansa en tres pilares operativos. El primero es el scoring y evaluación en tiempo real: sustituir los estados de cuenta en papel por el análisis de datos transaccionales, facturación electrónica (CFDI) y flujos de caja a través de APIs. El segundo son los cores bancarios modulares, que reemplazan las arquitecturas monolíticas por bloques tecnológicos capaces de habilitar una nueva línea de crédito en cuestión de días, no de meses. El tercero es la automatización de punta a punta, que permite procesar una solicitud de crédito desde su origen hasta la dispersión del recurso sin intervención manual, reduciendo el costo operativo por cada crédito otorgado.

“La modernización tecnológica no es un lujo para instituciones financieras grandes: es la condición mínima para que cualquier organización pueda servir de manera efectiva a los segmentos que históricamente han quedado fuera del sistema”, señala Ernesto García, CEO de AurumCore.

Las señales de alerta en una institución financiera no siempre son ruidosas. A veces se manifiestan como conciliaciones que tardan días en cerrarse o como productos que no pueden ajustarse sin intervención del área de tecnología, lo que evidencia la urgencia de modernizar los sistemas para cerrar la brecha de financiamiento que enfrentan las mipymes mexicanas.

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