Una nueva alternativa terapéutica para pacientes con epilepsia que no responden a los tratamientos farmacológicos convencionales ya está disponible en instituciones de salud de alta especialidad en México. Se trata de SenTiva, un dispositivo de neuromodulación desarrollado por la empresa global de tecnología médica LivaNova, diseñado para ayudar a controlar las crisis mediante la estimulación del nervio vago (VNS).
Los primeros implantes de este sistema en el país se realizaron recientemente en Guadalajara y la Ciudad de México, marcando un hito en el acceso a terapias neurológicas de vanguardia. El dispositivo, que cuenta con respaldo clínico internacional, ya se encuentra operativo en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN), considerado el centro de neurociencias más grande de América Latina, así como en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Hospital Central Militar.
La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por crisis recurrentes originadas por descargas eléctricas excesivas en el cerebro. En México, aproximadamente 2 millones de personas viven con esta condición, y se registran cerca de 180 mil nuevos casos cada año, según datos de la Secretaría de Salud. Si bien el 75% de los casos se diagnostica durante la infancia y la adolescencia, el mayor desafío clínico es la farmacorresistencia: se estima que 1 de cada 3 pacientes no logra controlar sus crisis únicamente con medicamentos.
Una esperanza para casos complejos
SenTiva está dirigido precisamente a este grupo de pacientes con epilepsia farmacorresistente. El sistema consiste en un pequeño generador, similar a un marcapasos, que se implanta quirúrgicamente en el pecho y se conecta mediante un cable al nervio vago en el cuello. El dispositivo envía impulsos eléctricos regulares y suaves a este nervio, que a su vez transmite señales a áreas clave del cerebro para ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis epilépticas.
Los datos clínicos globales respaldan su eficacia. Según estudios presentados por la empresa, el 76.3% de los pacientes experimentó una reducción significativa en la frecuencia total de sus crisis después de tres años de uso. Esta tecnología representa una opción cuando los fármacos antiepilépticos, que son el tratamiento de primera línea, no ofrecen los resultados esperados.
La llegada de esta nueva generación del dispositivo al país posiciona a México dentro de la adopción de terapias innovadoras en neurología. Expertos en el campo consideran que ampliar el arsenal terapéutico es crucial, ya que la epilepsia no controlada tiene un impacto profundo en la calidad de vida, limitando la independencia, la educación y las oportunidades laborales de quienes la padecen.
La disponibilidad en instituciones públicas de referencia, como el INNN y el IMSS, es un paso importante para democratizar el acceso a tecnologías médicas avanzadas. Se espera que, con el tiempo, más centros hospitalarios en el país puedan ofrecer este procedimiento, brindando una nueva esperanza a miles de mexicanos y sus familias que buscan un mejor control de esta condición neurológica.

