Incendio en planta solar inundada en Japón tras tifón

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Un incendio se desató en una planta solar en la ciudad de Narita, prefectura de Chiba, Japón, después de que el tifón n.º 25 rompiera el dique del lago North Inba-numa y inundara la instalación. El fuego, reportado el 24 de septiembre, obligó a los bomberos a mantener distancia debido al alto riesgo de electrocución, ya que los equipos eléctricos quedaron sumergidos. El incidente, ocurrido a unos 120 metros del lago, pone de relieve los peligros asociados a las plantas fotovoltaicas en zonas inundables y ocurre en un momento en que Japón endurece las regulaciones para este tipo de instalaciones.

¿Qué pasó en la planta solar de Otake?

La planta solar de Otake, ubicada en Narita, Chiba, se incendió la mañana del 24 de septiembre. Un transeúnte reportó llamas y humo negro en varios puntos alrededor de las 8:35 a. m. (hora local). Según el periódico Mainichi Shimbun, más de diez explosiones se escucharon mientras los paneles ardían repetidamente. La instalación cuenta con aproximadamente 30 cajas combinadoras, algunas de las cuales quedaron sumergidas por la inundación.

El área se había inundado después de que el tifón n.º 25 rompiera el dique del lago North Inba-numa el 22 de septiembre. El agua cubrió los equipos eléctricos, y cuando el nivel comenzó a bajar, las cajas combinadoras expuestas pudieron haber sufrido cortocircuitos, según declararon funcionarios de bomberos locales al Mainichi. Los bomberos intentaron acercarse en bote, pero no realizaron labores de extinción debido al riesgo de electrocución y a la baja probabilidad de que el fuego se propagara. No se reportaron heridos.

Riesgos eléctricos y respuesta de emergencia

La decisión de no combatir el incendio directamente se basó en el peligro que representaban los paneles y equipos energizados. Los paneles solares generan alto voltaje mientras reciben luz solar, incluso si están parcialmente sumergidos. Además, el agua dentro de los equipos puede causar electrocución o reignición. Por ello, una vez que el bombeo redujo el nivel del agua, las cuadrillas comenzaron a cortar el cableado la noche del 28 de septiembre para prevenir nuevos incendios y accidentes. La empresa operadora, Hiroshima Kensetsu, parte de Senario Hiroshima GHD, informó que estos trabajos se realizan solo al atardecer, cuando la generación es mínima.

La empresa lamentó lo ocurrido y se disculpó con los residentes, al tiempo que investiga las causas del siniestro. La planta fue instalada después de 2015 y operaba con normalidad hasta la inundación. Tres compañías del grupo —Senario U Eco Village, Shinkoiwa Energy y Misato Kogyo— mantienen contratos de arrendamiento para la instalación.

Contexto meteorológico: el tifón n.º 25 y sus estragos

El tifón n.º 25 azotó la región y provocó la ruptura de diques en cuatro puntos alrededor del lago North Inba-numa, un canal de drenaje agrícola que lo alimenta, y en el río Nagato, según el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo (MLIT). Las inundaciones resultantes dejaron cinco muertos y una persona desaparecida en la prefectura de Chiba. Las reparaciones de emergencia en el canal de drenaje y el río Nagato se completaron el 30 de septiembre, informó la prefectura, y el bombeo para reducir el nivel del lago continúa.

La planta siniestrada se encuentra en una zona que quedó anegada tras la ruptura del dique. La proximidad al lago y la topografía plana contribuyeron a que el agua cubriera rápidamente los equipos.

Advertencias oficiales y precedentes

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI) emitió una advertencia al público para que no se acerque a paneles, cajas combinadoras, inversores o subestaciones sumergidas. Señaló que los paneles siguen generando electricidad bajo la luz solar y que el agua retenida en los equipos puede provocar electrocución o incendios incluso después de que las inundaciones se retiren.

No es la primera vez que las inundaciones causan problemas en plantas fotovoltaicas japonesas. Tras las inundaciones de 2018 en el oeste de Japón, METI ya había advertido sobre los riesgos de electrocución e incendio en equipos fotovoltaicos sumergidos. En 2019, el tifón Faxai dañó una planta solar flotante de 13.7 MW en la presa Yamakura, también en Chiba, donde equipos dañados se incendiaron posteriormente. Esa instalación fue reconstruida con islas flotantes más pequeñas para reducir la tensión estructural.

Regulación en evolución para la energía solar en Japón

El incendio ocurre mientras Japón endurece las normas para grandes plantas solares en suelo. En diciembre de 2025, el gobierno adoptó un paquete de medidas para megaplantas solares que incluye una supervisión ambiental más estricta. Además, METI ha anunciado que pondrá fin a los incentivos de tarifas de alimentación (feed-in tariff) y primas (feed-in premium) para la energía solar comercial en suelo a partir del año fiscal 2027.

Estas medidas buscan equilibrar el crecimiento de las energías renovables con la seguridad y la sostenibilidad. El incidente en Narita subraya la importancia de considerar los riesgos climáticos y de inundación en el diseño y la ubicación de las instalaciones solares, especialmente en un país propenso a tifones y lluvias intensas.

Implicaciones para México y Latinoamérica

Aunque el incidente ocurrió en Japón, ofrece lecciones relevantes para México y otros países de Latinoamérica que impulsan la energía solar. La región enfrenta huracanes, inundaciones y otros eventos climáticos extremos que pueden afectar infraestructuras críticas. La experiencia japonesa resalta la necesidad de protocolos de seguridad para equipos sumergidos, así como de regulaciones que exijan evaluaciones de riesgo hídrico antes de autorizar proyectos fotovoltaicos.

Además, el caso muestra la importancia de la respuesta coordinada entre operadores, autoridades y bomberos para evitar tragedias mayores. La decisión de esperar a que bajara el agua y luego cortar el cableado al atardecer es un ejemplo de manejo prudente de riesgos eléctricos.

Conclusión

El incendio en la planta solar de Otake, en Narita, es un recordatorio de los desafíos que enfrenta la energía solar en zonas propensas a inundaciones. Con el cambio climático intensificando los fenómenos meteorológicos extremos, la industria y los reguladores deberán adaptar sus prácticas para garantizar la seguridad y la resiliencia de las instalaciones. Japón, que ya está ajustando su marco regulatorio, podría servir de referencia para otros países que buscan expandir su capacidad solar de manera segura y sostenible.

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