Los indicadores económicos más recientes apuntan a un panorama en el que la inflación subyacente continúa siendo el principal factor para las próximas decisiones de política monetaria del Banco de México (Banxico), por encima de una actividad económica que aún muestra un crecimiento moderado.
De acuerdo con un análisis de Alfredo Marentes, analista de mercados de VT Markets, la inflación subyacente sigue siendo el principal elemento de cautela para el banco central, mientras que el crecimiento económico, aunque moderado, aún no refleja una contracción que justifique un cambio en la trayectoria de la política monetaria.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) retrocedió 0.3% mensual en mayo, aunque mantuvo un crecimiento anual de 2.0%, afectado principalmente por la debilidad del sector de la construcción. Sin embargo, el indicador oportuno de junio anticipa una recuperación de 0.2% mensual y 1.7% anual, lo que sugiere que la caída observada en mayo habría sido temporal y no el inicio de una desaceleración más profunda.
En materia de precios, la inflación general de la primera quincena de julio sorprendió positivamente al ubicarse en 3.10% anual, su nivel más bajo desde la segunda mitad de diciembre de 2020 y por debajo del 3.12% que anticipaba el consenso. No obstante, la inflación subyacente, la referencia clave para Banxico al excluir los componentes más volátiles, repuntó marginalmente a 3.95% tras diez quincenas consecutivas de descensos, y se mantiene muy cerca del umbral de 4%.
Con la tasa de referencia en 6.50% tras la decisión unánime del banco central a finales de junio y con la expectativa de que tanto la inflación general como la subyacente converjan hacia 3.5% durante el cuarto trimestre, el escenario actual no modifica significativamente las perspectivas del mercado.
En el mercado cambiario, el peso mexicano continúa influenciado principalmente por la incertidumbre comercial, más que por los indicadores económicos internos. El tipo de cambio USD/MXN se mantiene dentro de un rango aproximado de 17.30 a 17.65 pesos por dólar, tras concluir la tercera ronda bilateral del T-MEC, y persisten las expectativas de una nueva ronda de aranceles por parte de Estados Unidos.
Alfredo Marentes señaló que la incertidumbre en torno al T-MEC y a la política comercial de Estados Unidos seguirá influyendo en el comportamiento del peso durante las próximas semanas. Aunque una sorpresa al alza en la inflación subyacente podría reforzar la expectativa de que Banxico mantenga sin cambios su postura monetaria, beneficiando al peso por el diferencial de tasas, este efecto podría verse limitado por el entorno comercial.

