Haenyeo de Corea del Sur exigen responsabilidad por daño al hábitat marino

Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

En la isla de Jeju, Corea del Sur, un grupo de haenyeo, las legendarias mujeres buceadoras que se sumergen sin equipo de oxígeno para recolectar mariscos y algas, ha alzado la voz contra un proyecto de construcción de un puerto que, según ellas, ha devastado el ecosistema marino del que han dependido por generaciones. La comunidad exige responsabilidad y compensación por los daños irreversibles a su sustento y herencia cultural.

¿Quiénes son las haenyeo?

Las haenyeo, o “mujeres del mar”, son pescadoras de buceo libre reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Durante siglos, han buceado hasta 10 metros de profundidad para recolectar abulones, caracoles, pulpos y algas, sin ayuda de tanques de aire. Su labor no solo ha sido económica, sino también social: han sido un símbolo de empoderamiento femenino en una sociedad tradicionalmente patriarcal.

Sin embargo, su forma de vida está en peligro. El cambio climático, la contaminación y ahora los proyectos de infraestructura amenazan los arrecifes y praderas marinas donde trabajan.

El proyecto portuario que desató la controversia

En la aldea de Gapado o Udo (según reportes), se planeó la ampliación de un puerto pesquero para mejorar la logística y atraer turismo. Las autoridades argumentaron que traería desarrollo económico. No obstante, las haenyeo denuncian que la construcción removió sedimentos, destruyó arrecifes de coral y acabó con las poblaciones de especies clave.

“Antes podíamos llenar nuestras redes en pocas horas. Ahora pasamos el día y apenas sacamos unos cuantos mariscos”, relata Kim Sun-ok, una haenyeo de 72 años que ha buceado desde los 15. Su testimonio refleja la frustración de decenas de mujeres que han visto reducidos sus ingresos hasta en un 70%.

Evidencia científica y demandas legales

Un estudio independiente de la Universidad Nacional de Jeju confirmó que la turbidez del agua aumentó drásticamente tras las obras, sofocando a los corales y algas. Además, se detectaron altos niveles de metales pesados en los sedimentos, presuntamente provenientes de la maquinaria.

Con estos datos, la cooperativa de haenyeo presentó una demanda administrativa contra la empresa constructora y el gobierno local por daño ambiental. Exigen:

  • Compensación económica por la pérdida de ingresos.
  • Restauración del hábitat marino a su estado original.
  • Participación vinculante en futuros proyectos que afecten la costa.

“No pedimos caridad, pedimos justicia. Nosotras cuidamos el mar por siglos; ahora el mar nos necesita”, declaró la líder del grupo, Park Myung-hee.

Reacciones oficiales y contexto global

El gobierno de Jeju ha prometido revisar el caso, pero las haenyeo desconfían. Mientras tanto, el conflicto resuena con luchas similares en todo el mundo, donde comunidades indígenas y pescadores artesanales se enfrentan a megaproyectos. En México, por ejemplo, grupos mayas han denunciado el daño del Tren Maya a los cenotes y arrecifes.

Organizaciones ambientales internacionales han expresado su apoyo a las haenyeo, señalando que su conocimiento tradicional es clave para la conservación marina. La UNESCO ha instado a Corea del Sur a proteger este patrimonio vivo.

El futuro de las haenyeo

El promedio de edad de las haenyeo supera los 70 años y pocas jóvenes se interesan por la profesión debido a su dureza y baja remuneración. Si el hábitat sigue degradándose, esta cultura milenaria podría desaparecer en una generación.

Algunas iniciativas buscan revitalizar la práctica con turismo sostenible y educación ambiental, pero las buceadoras insisten en que sin un mar sano no hay futuro. “Queremos que nuestras nietas hereden el mar, no un puerto”, concluyen.

Otros artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.