El concreto triturado proveniente de instalaciones nucleares en desuso podría convertirse en una herramienta clave para la gestión segura de suelos radiactivos, según una investigación publicada en la revista ACS ES&T Water. El estudio, realizado por científicos de la Universidad de Mánchester, el Laboratorio Nuclear Nacional del Reino Unido y la Universidad Clemson, revela que este material puede interactuar de manera efectiva con el estroncio-90, un contaminante radiactivo altamente celular presente en sitios nucleares históricos como Sellafield (Reino Unido) y Hanford (Estados Unidos).
¿Qué es el estroncio-90 y por qué es peligroso?
El estroncio-90 es un isótopo radiactivo producido durante la fisión nuclear. Su peligrosidad radica en su alta movilidad en el suelo y el agua, lo que facilita su incorporación a la cadena alimenticia. Al acumularse en los huesos, puede provocar cáncer y otros problemas de salud. Por ello, encontrar métodos efectivos para inmovilizarlo es una prioridad en la remediación de sitios nucleares.
El hallazgo: concreto como trampa radiactiva
Los investigadores descubrieron que el concreto triturado, un material de desecho abundante en las instalaciones nucleares desmanteladas, puede adsorber el estroncio-90 de manera eficiente. El proceso se basa en reacciones químicas que transforman el estroncio en formas menos celulares, reduciendo así el riesgo de contaminación ambiental. El estudio demostró que la capacidad de retención del concreto depende de factores como la composición del material, la temperatura y el pH del entorno.
Implicaciones para la remediación de suelos
Este descubrimiento abre la puerta a soluciones de bajo costo y sostenibles para la limpieza de terrenos contaminados. En lugar de transportar grandes volúmenes de suelo a vertederos especializados, se podría utilizar concreto triturado como una barrera reactiva in situ. Además, el uso de este material de desecho reduce la necesidad de fabricar nuevos adsorbentes, contribuyendo a la economía circular.
Pruebas en laboratorio y próximos pasos
Los científicos realizaron experimentos con muestras de concreto real de sitios nucleares y soluciones sintéticas que imitaban las condiciones del subsuelo. Los resultados mostraron que el concreto puede retener hasta un 90% del estroncio-90 en condiciones óptimas. Ahora, el equipo planea probar el método a mayor escala y evaluar su efectividad a largo plazo en condiciones de campo.
Una solución con historia
El uso de concreto para contener contaminación no es nuevo: ya se emplea en barreras físicas en vertederos. Sin embargo, este estudio es el primero en demostrar su capacidad química para inmovilizar estroncio-90 de manera específica. Los autores destacan que este enfoque podría aplicarse no solo en Sellafield y Hanford, sino en cualquier sitio con contaminación similar.

