La niña mexicana Aylín Mérida Lúa fue distinguida por Puente Chino, uno de los organismos promotores del chino mandarín a nivel mundial, como una de las siete menores que mejor se desempeñan en la práctica de este idioma a nivel primaria en todo el mundo. Se trata de un hecho sin precedentes, ya que Aylín es la primera niña mexicana reconocida por su mérito a la excelencia en la práctica del chino mandarín.
De acuerdo con el comunicado, fueron seis niños quienes, en conjunto con Aylín, viajaron a la provincia de Chengdu, en China, para participar en el curso de verano, en actividades donde estuvo de por medio la práctica del chino mandarín entre menores que han destacado en el idioma. Solo siete niños han tenido el privilegio de realizar este viaje para desarrollar mayores habilidades en lengua y caligrafía china, entre muchas más actividades.
Durante su estancia, Aylín tuvo la oportunidad de desarrollar habilidades en caligrafía china, pintura y poesía, así como clases de cocina de ese país. Al mismo tiempo, pudo establecer nuevos lazos de amistad con otros niños del mundo para practicar el chino mandarín, el inglés y el español. Los niños que la acompañaron en esta aventura provienen de Malasia y Costa Rica, según detalla el comunicado.
“China no fue solo un viaje, fue una aventura que llenó mi corazón de recuerdos, amistades y nuevos sueños”, comentó Aylín sobre esta experiencia.
El reconocimiento no es el primer logro de la menor en el idioma. El año pasado, Aylín participó en el certamen que organiza Puente Chino, donde compitió contra representantes de 76 países y triunfó: consiguió el primer lugar en performance, un show de talento basado en el cuento de Mulán, además del primer lugar en Latinoamérica, tercero en toda América y decimocuarto a nivel mundial.
Asimismo, durante este año fue Embajadora de China ante la FIFA al ser intérprete de chino mandarín, inglés, francés básico y español en la Casa de la Copa del Mundo de la Ciudad de México.
Con este reconocimiento, Aylín Mérida Lúa se consolida como un orgullo mexicano y un ejemplo del alcance que puede tener el aprendizaje de idiomas entre los más pequeños, al destacar en un certamen internacional en el que participan menores de decenas de países.

