Un equipo de científicos ha resuelto un misterio de 250 años sobre los cocodrilos desaparecidos de las islas Seychelles, utilizando ADN extraído de especímenes de museo. Los reptiles no eran una especie única, como se creía, sino una población aislada de cocodrilos de agua salada que probablemente viajó miles de kilómetros a través del Océano Índico.
El enigma de los cocodrilos de Seychelles
Durante siglos, los naturalistas debatieron sobre la identidad de los cocodrilos que habitaron las Seychelles. Algunos creían que eran una especie endémica, mientras que otros pensaban que eran cocodrilos de agua salada (Crocodylus porosus) que habían llegado desde Australia o el sudeste asiático. Sin embargo, la falta de evidencia física y la extinción local de la especie dificultaban la investigación.
El papel del ADN antiguo
Los investigadores analizaron muestras de ADN de cráneos y pieles conservados en museos europeos. Mediante técnicas de secuenciación genética, compararon estos datos con los de cocodrilos actuales. Los resultados, publicados en la revista Biology Letters, confirmaron que los cocodrilos de Seychelles eran genéticamente indistinguibles de los cocodrilos de agua salada de Australia y el Pacífico.
Un viaje épico a través del océano
Los científicos creen que estos cocodrilos llegaron a Seychelles gracias a las corrientes oceánicas, viajando desde Australia o Indonesia. “Es un viaje de más de 4,000 kilómetros”, explicó el Dr. James Cook, autor principal del estudio. “Estos animales son conocidos por su capacidad de dispersión, pero encontrar evidencia de una colonización tan lejana es extraordinario”.
Implicaciones para la conservación
El hallazgo tiene implicaciones importantes para la conservación de los cocodrilos de agua salada, una especie vulnerable. “Comprender su capacidad de dispersión nos ayuda a predecir cómo podrían colonizar nuevos hábitats en un clima cambiante”, añadió Cook. Además, el estudio demuestra el valor de las colecciones de museos para resolver misterios ecológicos.
El fin de una controversia
El debate sobre los cocodrilos de Seychelles comenzó en el siglo XVIII, cuando exploradores franceses describieron por primera vez a estos reptiles. Algunos naturalistas, como el famoso Georges Cuvier, argumentaban que eran una especie distinta. Otros, como el biólogo Charles Darwin, sospechaban que eran cocodrilos de agua salada. Ahora, la genética ha dado la razón a Darwin.
Un legado de especímenes
Los especímenes utilizados en el estudio se encuentran en el Museo de Historia Natural de París y el Museo de Zoología de Copenhague. “Estos ejemplares han estado en los museos durante más de un siglo, esperando a que la tecnología avanzara lo suficiente para extraer su ADN”, comentó la coautora, Dra. María González. “Es un recordatorio de que los museos no son solo almacenes polvorientos, sino tesoros de información genética”.
¿Qué pasó con los cocodrilos de Seychelles?
Los cocodrilos desaparecieron de las Seychelles a finales del siglo XVIII, probablemente debido a la caza excesiva por parte de los colonos europeos. Sin embargo, su legado genético perdura en los museos. “Aunque ya no están en las islas, su historia nos enseña sobre la resiliencia y la capacidad de adaptación de la naturaleza”, concluyó Cook.

