El primer ferry eléctrico de pasajeros diseñado y construido localmente en Filipinas ha dejado de ser un proyecto demostrativo para convertirse en una realidad operativa. La embarcación, bautizada como M/B Dalaray, surca las aguas del río Pásig, en el área metropolitana de Manila, y desde su lanzamiento ha transportado a miles de pasajeros, marcando un hito en la movilidad sostenible del país asiático.
Un proyecto de ingeniería local con impacto global
El M/B Dalaray fue desarrollado por un equipo de ingenieros de la Universidad de Filipinas Diliman, con el respaldo financiero del Departamento de Ciencia y Tecnología (DOST) y la colaboración del Departamento de Transporte (DOTr). La embarcación representa un avance significativo en la adopción de tecnologías limpias en el sector marítimo, un área tradicionalmente dominada por combustibles fósiles.
Con capacidad para 30 pasajeros, el ferry es completamente eléctrico y se alimenta de baterías recargables. Su diseño incluye un casco de aluminio ligero y un sistema de propulsión eficiente que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero y el ruido submarino, beneficiando tanto al medio ambiente como a la calidad de vida de los residentes cercanos al río.
Operación en el río Pásig
El río Pásig, que atraviesa la bulliciosa Metro Manila, ha sido históricamente una vía fluvial contaminada y congestionada. La introducción del M/B Dalaray no solo ofrece una alternativa de transporte limpio, sino que también contribuye a la revitalización del río como espacio público y turístico. La ruta actual conecta varios puntos estratégicos, como el Centro de Ferris del río Pásig, y se espera que en el futuro se amplíe a más estaciones.
Según los operadores, el ferry ha transportado a más de 10,000 pasajeros desde su lanzamiento, una cifra que supera las expectativas iniciales y demuestra la aceptación del público. La tarifa es accesible y el servicio opera en horarios convenientes para los trabajadores y estudiantes que cruzan la ciudad a diario.
Beneficios ambientales y económicos
La electrificación del transporte marítimo es una tendencia creciente a nivel mundial, y Filipinas se suma a ella con este proyecto. Entre los principales beneficios se encuentran:
- Reducción de emisiones: Al no utilizar diésel, el ferry evita la emisión de toneladas de CO2 y otros contaminantes atmosféricos.
- Menor contaminación acústica: Los motores eléctricos son prácticamente silenciosos, lo que reduce el impacto en la vida silvestre y en las comunidades ribereñas.
- Ahorro económico: A largo plazo, el costo operativo es menor en comparación con los combustibles fósiles, a pesar de la inversión inicial en baterías y infraestructura de recarga.
- Fomento de la industria local: El diseño y la construcción local impulsan la capacidad tecnológica del país y generan empleos especializados.
Desafíos y próximos pasos
A pesar del éxito inicial, el proyecto enfrenta retos importantes. La infraestructura de recarga aún es limitada y requiere inversión para garantizar la operación continua. Además, la integración con otros modos de transporte público, como el ferrocarril ligero y los autobuses, es esencial para maximizar su utilidad.
Los responsables del proyecto han anunciado planes para construir más unidades y ampliar las rutas. Se espera que para 2027, al menos cinco ferris eléctricos estén operando en el río Pásig, lo que multiplicaría el número de pasajeros transportados y consolidaría a Filipinas como un referente en movilidad fluvial sostenible en el sudeste asiático.
Un modelo replicable en otras regiones
La experiencia filipina podría servir de inspiración para otros países con ríos urbanos y necesidades similares de transporte. Ciudades como Bangkok, Yakarta o incluso algunas en América Latina podrían adaptar este modelo, ajustándolo a sus condiciones locales. La clave está en la colaboración entre universidades, gobiernos y sector privado para desarrollar soluciones tecnológicas apropiadas y asequibles.
El M/B Dalaray no es solo un barco; es un símbolo de cómo la innovación puede transformar la vida urbana y contribuir a un futuro más limpio. Su éxito demuestra que la transición energética también tiene lugar en el agua.

