En las elecciones intermedias de 2026, los demócratas enfrentan un desafío crucial: cómo abordar el cambio climático sin alienar a ciertos votantes. Una nueva estrategia, denominada “climate hushing” (silencio climático), consiste en minimizar o evitar mencionar el tema durante las campañas para no perder apoyo en distritos clave. Sin embargo, esta táctica podría resultar contraproducente, según analistas políticos y activistas ambientales.
¿Qué es el “climate hushing”?
El término “climate hushing” se refiere a la práctica deliberada de no hablar sobre el cambio climático en discursos, debates o anuncios políticos. Los estrategas de campaña que lo utilizan argumentan que, aunque el tema es importante para la base progresista, también puede generar rechazo en votantes indecisos o en regiones dependientes de industrias contaminantes.
Esta estrategia ha sido adoptada por algunos candidatos demócratas en distritos competitivos, especialmente en el Medio Oeste y en áreas rurales donde la economía depende de la agricultura, la minería o el petróleo. La idea es centrar el mensaje en temas como la economía, la salud o la educación, dejando de lado el clima para no polarizar.
El riesgo de callar
Sin embargo, los expertos advierten que esta estrategia puede ser un error. Un estudio reciente del Pew Research Center indica que el 68% de los votantes estadounidenses considera que el cambio climático es un problema serio, y entre los votantes menores de 35 años, la cifra asciende al 82%. Para estos grupos, la inacción climática es inaceptable, y podrían castigar en las urnas a los candidatos que evaden el tema.
Además, el silencio climático no solo afecta la movilización de los votantes jóvenes, sino que también puede erosionar la confianza en la autenticidad del candidato. Un político que evita un tema crucial puede ser percibido como oportunista o carente de principios, lo que daña su imagen pública.
El caso de los votantes indecisos
Los votantes indecisos, por otro lado, no siempre reaccionan negativamente al silencio climático. Muchos están más preocupados por la inflación o el empleo, y podrían apreciar que los candidatos se enfoquen en temas que les afectan directamente. No obstante, esta percepción puede cambiar si el clima se convierte en un tema de crisis, como ocurrió con los incendios forestales de 2025 en California o las inundaciones en el sur.
La clave, según los estrategas, es encontrar un equilibrio: hablar del clima de manera pragmática, vinculándolo a beneficios económicos como la creación de empleos en energías renovables o el ahorro en costos de salud por la reducción de la contaminación.
Lecciones de elecciones pasadas
En 2020, Joe Biden logró movilizar a los votantes jóvenes y progresistas con una agenda climática ambiciosa, el “Plan Biden para un Futuro de Energía Limpia”. Aunque no fue el único factor, su victoria en estados clave como Michigan y Pensilvania se atribuyó en parte a su postura climática. En contraste, en las elecciones intermedias de 2022, algunos demócratas que evitaron el tema perdieron escaños en distritos que habían ganado dos años antes.
La lección es que el silencio no es una estrategia ganadora a largo plazo. Los votantes quieren líderes que enfrenten los problemas de frente, y el cambio climático es uno de los más apremiantes de nuestra era.
La opinión de los activistas
Organizaciones como 350.org y el Sierra Club han criticado duramente la estrategia de “climate hushing”. Bill McKibben, fundador de 350.org, declaró: “No puedes ganar elecciones ignorando el mayor desafío de nuestra generación. Los votantes no son tontos; saben cuándo un candidato está evadiendo un tema.”
Además, los activistas señalan que la crisis climática ya está afectando a millones de estadounidenses, desde huracanes más intensos hasta sequías prolongadas. Ignorar el tema es un lujo que los políticos no pueden permitirse, especialmente cuando los efectos son visibles en sus propios distritos.
Hacia una estrategia efectiva
Para los demócratas, la solución no es callar, sino reformular el mensaje. En lugar de hablar solo de ciencia y catástrofes, deben conectar el clima con temas que resuenen en los votantes:
- Economía: Resaltar los empleos que generan las energías renovables y la eficiencia energética.
- Salud: Mencionar cómo la contaminación del aire y el agua afecta la salud pública y los costos médicos.
- Seguridad: Vincular el clima con la seguridad nacional, por ejemplo, la migración por desastres naturales.
Un ejemplo de éxito es la campaña de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, quien logró aprobar un paquete de energía limpia en 2023 al enfatizar los empleos y el ahorro de costos para los hogares.
Conclusión
La estrategia de “climate hushing” puede parecer tentadora en el corto plazo, pero es un riesgo que podría costar caro a los demócratas en las urnas. Los votantes, especialmente los jóvenes, exigen acción climática, y los candidatos que ignoren esta demanda podrían ser castigados. En lugar de silenciar el tema, los políticos deben aprender a comunicarlo de manera efectiva, mostrando cómo la acción climática beneficia a todos.
El futuro del planeta y de la democracia dependen de que los líderes hablen con claridad y valentía sobre el cambio climático. Callar no es una opción.

