Un estudio de Akamai Technologies revela que la adopción de inteligencia artificial está incrementando los riesgos de seguridad en las API en México y Brasil. La investigación, realizada entre 360 tomadores de decisiones de ciberseguridad en ambos países, señala que el crecimiento de las API está superando la capacidad de las organizaciones para protegerlas, y que el rápido desarrollo de la IA está acelerando la creación de nuevas conexiones y dependencias, ampliando la superficie de ataque.
Durante los últimos cuatro años, Akamai ha seguido la evolución de la seguridad de API en distintas etapas de la transformación digital. De acuerdo con el estudio, hoy las empresas cuentan con un promedio de casi 6,000 API, mientras que las organizaciones más grandes superan las 29,000, lo que dificulta su visibilidad, monitoreo y protección.
Los datos clave para México son contundentes: el 96% de las organizaciones en el país sufrió al menos un incidente de seguridad de API en los últimos 12 meses, la cifra más alta del estudio a nivel global. Además, el 60% de las organizaciones afectadas reportó cuatro o más incidentes de seguridad de API durante ese periodo.
El estudio identifica cinco desafíos estructurales que explican la brecha de seguridad de API en Brasil y México. En primer lugar, los ataques a API se intensifican con la IA: el 93% de las empresas encuestadas en Latinoamérica sufrió incidentes de seguridad de API en el último año, y en México, los ataques dirigidos a API vinculadas con IA fueron el principal tipo de incidente.
En segundo lugar, persisten brechas de visibilidad y gobernanza. Muchas organizaciones aún no cuentan con un inventario completo de sus API ni identifican cuáles exponen datos sensibles, lo que dificulta evaluar y priorizar riesgos. En tercer lugar, la madurez operativa no avanza al mismo ritmo que la estrategia: aunque la seguridad de API gana prioridad en las organizaciones, las capacidades de pruebas, monitoreo y gobernanza siguen rezagadas.
En cuarto lugar, predomina el uso de herramientas de seguridad tradicionales. Los firewalls de aplicaciones web (WAF) continúan siendo la principal línea de defensa, mientras que la adopción de soluciones especializadas para proteger API sigue siendo limitada. Finalmente, la preparación frente a nuevos riesgos aún es insuficiente: el crecimiento de la IA y del número de API incrementa la superficie de ataque, mientras que la falta de descubrimiento, pruebas consistentes y visibilidad sobre las API que manejan datos sensibles mantiene expuestas a las organizaciones.
El informe examina cómo estas presiones se manifiestan en los mercados clave de LATAM, Brasil y México, y qué revelan sobre la seguridad de API en un contexto regional de rápido movimiento.

