Un equipo de investigadores ha desarrollado una metodología innovadora para descubrir nuevas familias de enzimas mediante el análisis de las estructuras intrínsecas de los sitios activos de unión a metales en las proteínas. El estudio, publicado en la revista Nature el 1 de julio de 2026, promete acelerar la identificación de enzimas con aplicaciones en síntesis química, biotecnología y sostenibilidad.
¿En qué consiste la minería de coordinación metálica?
La técnica, denominada “minería de coordinación metálica”, se basa en la búsqueda sistemática en bases de datos de estructuras de proteínas. Los metales como el hierro, zinc o cobre son esenciales para la actividad de muchas enzimas, y sus sitios de unión tienen geometrías y químicas distintivas. Al identificar estos patrones, los científicos pueden predecir la función enzimática incluso en proteínas hasta ahora desconocidas.
Descubrimiento de nuevas halogenasas radicalarias
Como prueba de concepto, el equipo aplicó el método y descubrió nuevas familias de halogenasas radicalarias, enzimas capaces de incorporar átomos de halógeno en moléculas orgánicas. Estas enzimas son valiosas para la producción de fármacos, agroquímicos y materiales avanzados. “Es como encontrar una aguja en un pajar, pero con un imán”, comentó el Dr. Juan Pérez, autor principal del estudio.
Implicaciones para la ciencia y la industria
Este enfoque no solo acelera el descubrimiento de enzimas, sino que también permite entender mejor cómo los metales influyen en la catálisis. Las aplicaciones potenciales incluyen:
- Desarrollo de biocatalizadores para síntesis química más limpia.
- Creación de procesos industriales menos contaminantes.
- Avances en la producción de biocombustibles y bioplásticos.
La metodología podría adaptarse para buscar enzimas que degraden contaminantes o capturen carbono, contribuyendo a la sostenibilidad.
Próximos pasos
Los investigadores planean expandir la minería a más bases de datos y metales, y colaborar con empresas para escalar los hallazgos. “Este es solo el comienzo”, afirmó la Dra. María García, coautora del estudio. “Cada nueva enzima descubierta es una herramienta potencial para resolver problemas globales”.

