Un hallazgo que reescribe la evolución
Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que un pariente unicelular de los animales conserva mecanismos genéticos que permiten la multicelularidad agregativa, un paso clave en la evolución de la vida compleja. El estudio, publicado en Nature, revela cómo organismos simples pueden formar estructuras multicelulares temporales, ofreciendo pistas sobre el origen de los animales hace más de 600 millones de años.
El organismo clave: un pariente lejano
El organismo en cuestión es un coanoflagelado, un grupo de protistas considerados los parientes unicelulares más cercanos a los animales. Estos microorganismos pueden existir como células individuales o agregarse en colonias cuando las condiciones lo requieren. Los científicos secuenciaron su genoma y encontraron genes que regulan la adhesión celular y la señalización, similares a los que usan los animales para formar tejidos.
Multicelularidad agregativa vs. clonal
Existen dos tipos principales de multicelularidad: la agregativa, donde células independientes se juntan, y la clonal, donde una célula madre se divide sin separarse. Los coanoflagelados muestran ambas estrategias, lo que sugiere que la multicelularidad agregativa pudo ser un paso previo a la evolución de organismos más complejos.
Implicaciones para la biología evolutiva
Este descubrimiento desafía la idea de que la multicelularidad surgió solo una vez. Los investigadores creen que la capacidad de agregarse pudo haber evolucionado múltiples veces, proporcionando un banco de pruebas para la evolución de la complejidad. Además, los genes identificados podrían ayudar a entender enfermedades humanas relacionadas con la adhesión celular, como el cáncer.
Próximos pasos en la investigación
El equipo planea explorar cómo estos genes se activan en respuesta a señales ambientales y si otros organismos unicelulares tienen capacidades similares. También buscan fósiles de microorganismos antiguos que puedan mostrar evidencia de multicelularidad agregativa.

