Un estudio de uno de los sistemas de alerta de desastres más antiguos del mundo —el monitoreo de la langosta del desierto— revela que la vigilancia limita los daños y genera retornos de hasta 680 veces la inversión. La investigación, publicada por la Oficina Nacional de Investigación Económica como parte de su serie de documentos de trabajo, mide el valor que los sistemas de alerta temprana podrían tener para limitar los daños causados por desastres naturales.
Utilizando tres décadas de datos, el estudio evalúa uno de los sistemas de monitoreo de desastres más antiguos y de mayor duración: la vigilancia de la langosta del desierto, una de las plagas agrícolas más destructivas del mundo.
El impacto de las langostas del desierto
Las langostas del desierto (Schistocerca gregaria) son capaces de formar enjambres masivos que pueden devastar cultivos en vastas regiones de África, Oriente Medio y Asia. Un enjambre de un kilómetro cuadrado puede consumir la misma cantidad de alimentos que 35,000 personas en un solo día. La detección temprana y el control son esenciales para evitar pérdidas catastróficas.
Beneficios económicos de la alerta temprana
Según el estudio, cada dólar invertido en sistemas de monitoreo y alerta temprana puede generar un retorno de hasta 680 dólares al evitar pérdidas agrícolas y costos de control más elevados. Esto subraya la importancia de mantener y mejorar estos sistemas, especialmente en regiones vulnerables.
Lecciones para otros desastres naturales
Los investigadores señalan que los hallazgos no solo aplican a las langostas, sino que ofrecen un modelo para evaluar la rentabilidad de los sistemas de alerta temprana para otros desastres naturales, como huracanes, inundaciones o sequías. La inversión en prevención y monitoreo puede ser mucho más eficiente que responder después del desastre.
Recomendaciones de política
El estudio recomienda que los gobiernos y organizaciones internacionales aumenten la financiación para estos sistemas, dado el alto retorno de la inversión. Además, sugiere integrar tecnologías modernas como satélites y sensores remotos para mejorar la precisión y velocidad de las alertas.

