El programa Artemis de la NASA, que busca devolver a la humanidad a la Luna, ha alcanzado un hito crucial en uno de sus componentes más visibles y técnicamente complejos: el traje espacial de próxima generación. Diseñado específicamente para la misión Artemis III, que tiene como objetivo llevar a los primeros humanos al Polo Sur lunar, el traje ha superado exitosamente una revisión técnica liderada por el contratista, marcando un paso significativo hacia su certificación final y uso operativo.
Un traje para conquistar el Polo Sur lunar
La misión Artemis III no es solo un retorno a la Luna; es una incursión hacia un territorio inexplorado. El Polo Sur lunar presenta condiciones extremas, con temperaturas que oscilan entre los -173°C en la noche y los 127°C durante el día, además de terrenos accidentados y una iluminación solar rasante que crea sombras profundas. El nuevo traje espacial, desarrollado por Axiom Space bajo contrato con la NASA, está siendo diseñado para enfrentar estos desafíos sin precedentes.
La reciente revisión técnica, conocida como ‘Technical Readiness Review’ (Revisión de Preparación Técnica), evaluó el diseño, la funcionalidad y la seguridad del traje. Este proceso involucró a ingenieros de la NASA y de Axiom Space analizando cada componente, desde los sistemas de soporte vital y movilidad hasta los materiales y la interfaz con el astronauta. Su aprobación indica que el diseño cumple con los requisitos técnicos establecidos y está listo para avanzar a fases más intensivas de prueba y validación.
Pruebas en entornos simulados: del agua al vacío
Paralelamente a la revisión de diseño, las pruebas prácticas ya están en marcha. Ingenieros de trajes espaciales y astronautas de la NASA han estado realizando simulaciones de operaciones en la superficie lunar en ambientes controlados. Una de las metodologías clave es la prueba subacuática, que aprovecha la flotabilidad neutra para simular la gravedad lunar, que es aproximadamente una sexta parte de la terrestre.
En estas pruebas, los astronautas realizan tareas representativas de las que ejecutarán en la Luna, como recoger muestras geológicas, manipular herramientas y desplazarse por terrenos irregulares. El objetivo es evaluar y demostrar la seguridad, la movilidad y la ergonomía del traje en condiciones que imitan lo más fielmente posible el entorno lunar. Estas sesiones también permiten recopilar datos valiosos para realizar ajustes de diseño antes de las pruebas en cámaras de vacío térmico, que simulan el vacío espacial y las temperaturas extremas.
Innovaciones técnicas del traje Artemis
El traje para Artemis III, conocido extraoficialmente como el ‘Exploration Extravehicular Mobility Unit’ (xEMU), incorpora varias mejoras significativas respecto a los trajes del programa Apolo y del transbordador espacial:
- Mayor movilidad: Nuevas articulaciones en hombros, codos, rodillas y caderas permiten un rango de movimiento más amplio, esencial para agacharse y trabajar en la superficie lunar.
- Sistemas de soporte vital avanzados: Mejoras en la regulación de temperatura, suministro de oxígeno y eliminación de dióxido de carbono, diseñados para misiones de larga duración.
- Compatibilidad con diversidad de tripulantes: El traje está siendo desarrollado para adaptarse a una gama más amplia de tamaños corporales, apoyando la inclusión en las misiones Artemis.
- Comunicaciones integradas: Sistemas de audio y video mejorados para una comunicación más clara entre los astronautas y con el control de misión en la Tierra.
El camino hacia el lanzamiento
Con la revisión técnica superada, el próximo gran paso será la integración del traje con otros sistemas de la misión, como el módulo de aterrizaje lunar y los protocolos operativos. Se esperan más rondas de pruebas, incluyendo ensayos en entornos de gravedad parcial y pruebas de estrés en condiciones límite. Cada fase está meticulosamente planificada para asegurar que, cuando los astronautas den sus primeros pasos en el Polo Sur lunar, estén equipados con un traje que no solo los proteja, sino que también maximice su capacidad para realizar ciencia y exploración.
Este avance refuerza el compromiso de la NASA con el cronograma de Artemis, que actualmente apunta a un alunizaje tripulado a finales de esta década. El traje espacial es más que un equipo de supervivencia; es un símbolo de la innovación humana y una herramienta fundamental para desbloquear los misterios de nuestro satélite natural.

