Hace algunos años, muchos de nosotros jugamos con las famosas pistolas de luz que acompañaban a las consolas de videojuegos como la legendaria NES. Crecimos pensando que esos dispositivos emanaban misteriosos rayos de luz invisibles que nuestras televisiones mágicamente capturaban. Sin embargo, la realidad era completamente diferente y mucho más curiosa.
En lugar de ser emisores de luz, como siempre imaginamos, las pistolas de luz funcionaban como receptores. La icónica Zapper de Nintendo, conocida por su participación en juegos como ‘Duck Hunt’, utilizaba un mecanismo ingenioso para detectar los disparos. Cuando apretabas el gatillo, la pantalla se oscurecía por un breve instante; en el siguiente parpadeo, los objetivos en pantalla se revelaban como bloques blancos, mientras que el fondo se mantenía negro. Un sensor de luz dentro de la pistola detectaba estos bloques y así, el juego reconocía si habías acertado el tiro.
El procesamiento de este ingenioso método solo era posible gracias a las pantallas CRT. A diferencia de las modernas pantallas LCD o de plasma, las CRT permitían esa rápida y momentánea alternancia de imagen que la Zapper necesitaba para funcionar correctamente. En las tecnologías de pantalla actuales, el retardo y la forma de refresco visual son diferentes, haciendo que las viejas pistolas de luz sean algo obsoletas para sofá y televisión moderna.
A pesar de su simpleza, la Zapper de Nintendo y otras pistolas de luz dejaron una huella imborrable en la historia del gaming. Hoy en día, los sistemas han evolucionado enormemente, utilizando cámaras infrarrojas y sensores avanzados. Sin embargo, siempre recordaremos con cariño la época cuando nos agachábamos frente a la tele, pretendiendo ser cazadores virtuales, dejando volar nuestra imaginación con cada clic en el gatillo.

