El panorama del almacenamiento de energía está experimentando una transformación significativa, impulsada no solo por avances tecnológicos, sino también por cambios en las políticas comerciales internacionales. Mientras el litio ha dominado la conversación sobre baterías durante la última década, nuevas regulaciones en Estados Unidos están abriendo puertas para tecnologías alternativas que prometen mayor sostenibilidad, seguridad y eficiencia a largo plazo.
El contexto regulatorio: FEOC y aranceles Sección 301
Recientemente, el gobierno de Estados Unidos implementó ajustes en las reglas de Entidades Extranjeras de Preocupación (FEOC, por sus siglas en inglés) y en los aranceles bajo la Sección 301. Estas modificaciones buscan reducir la dependencia de cadenas de suministro consideradas de riesgo geopolítico, particularmente en tecnologías críticas como el almacenamiento de energía.
Giovanni Damato, presidente de la compañía de baterías de flujo orgánico CMBlu Energy, Inc., explica que estas medidas están creando un entorno más favorable para tecnologías que no dependen exclusivamente de materiales como el litio, cobalto o níquel, cuyas cadenas de suministro están altamente concentradas en pocos países.
¿Qué son las baterías de flujo orgánico?
Las baterías de flujo representan una categoría distinta de tecnologías de almacenamiento. A diferencia de las baterías de iones de litio que almacenan energía en electrodos sólidos, las baterías de flujo utilizan líquidos electrolíticos almacenados en tanques externos.
Las versiones orgánicas de esta tecnología, como las que desarrolla CMBlu, emplean moléculas basadas en carbono derivadas de materiales sostenibles, ofreciendo varias ventajas:
- Mayor vida útil (hasta 30 años)
- Escalabilidad independiente de potencia y energía
- Materiales más abundantes y menos conflictivos
- Mayor seguridad contra incendios
- Potencial de reciclaje más eficiente
Impacto en la diversificación tecnológica
Las nuevas reglas comerciales están acelerando la diversificación del portafolio de tecnologías de almacenamiento de energía. Damato señala que “más allá de un futuro solo de litio” no es solo un eslogan, sino una necesidad estratégica para la resiliencia energética.
“Los cambios regulatorios están nivelando el campo de juego para tecnologías que antes enfrentaban barreras competitivas significativas”, explica el ejecutivo. “Al crear incentivos para reducir dependencias de cadenas de suministro concentradas, se abren oportunidades para soluciones más diversas y regionalizadas”.
Oportunidades para el mercado mexicano
México se encuentra en una posición estratégica para beneficiarse de esta transición tecnológica. Con una creciente demanda de almacenamiento de energía para integrar energías renovables y fortalecer la red eléctrica, el país podría:
- Desarrollar capacidades de manufactura para tecnologías alternativas
- Aprovechar materiales locales para la producción de componentes
- Posicionarse como hub regional para tecnologías de almacenamiento diversificadas
- Crear empleos especializados en sectores de alta tecnología
Desafíos y consideraciones técnicas
A pesar del optimismo, la transición hacia un ecosistema de almacenamiento más diversificado presenta desafíos significativos:
La infraestructura de manufactura actual está optimizada para baterías de iones de litio, requiriendo inversiones considerables para adaptarse a nuevas tecnologías. Además, las cadenas de suministro para materiales alternativos aún no están completamente desarrolladas, y existe la necesidad de estandarización y certificación para garantizar interoperabilidad y seguridad.
Integración con energías renovables
Las diferentes características de las tecnologías de almacenamiento emergentes ofrecen ventajas específicas para integrarse con fuentes renovables. Las baterías de flujo, por ejemplo, son particularmente adecuadas para almacenamiento de larga duración (4+ horas), complementando perfectamente la generación solar y eólica.
“Para una red eléctrica con alta penetración de renovables, necesitamos un portafolio diversificado de tecnologías de almacenamiento”, afirma Damato. “Cada tecnología tiene su rol óptimo, y las políticas que reconocen esta diversidad son cruciales para una transición energética exitosa”.
Perspectivas a futuro
El impulso regulatorio desde Washington está creando un punto de inflexión para la industria del almacenamiento de energía. A medida que más países consideran medidas similares para fortalecer su seguridad energética, es probable que veamos:
- Aceleración en I+D de tecnologías alternativas
- Mayor inversión en manufactura regionalizada
- Colaboraciones internacionales en cadenas de suministro diversificadas
- Innovación en modelos de negocio para almacenamiento de energía
La combinación de impulso regulatorio, avances tecnológicos y necesidades del mercado está creando las condiciones para lo que Damato describe como “la próxima ola de innovación en almacenamiento de energía”.

