La transformación global y el auge del nacionalismo económico: cómo China, Estados Unidos y Rusia redefinen el mercado mundial

En un mundo cada vez más interconectado, las dinámicas económicas globales están experimentando una transformación profunda que desafía las premisas del neoliberalismo que dominaron las últimas décadas. El economista Branko Milanovic, en su libro ‘The Great Global Transformation’ publicado por Allen Lane en 2025, analiza cómo la desigualdad entre países ha disminuido notablemente en los últimos 25 años, mientras que dentro de las naciones ricas, las clases media y trabajadora enfrentan estancamiento o incluso retroceso en sus ingresos.

Milanovic, utilizando datos innovadores del Banco Mundial y otras fuentes, revela que la globalización del siglo XX y principios del XXI generó un crecimiento sin precedentes en poblaciones anteriormente pobres, especialmente en China, y en las élites económicas de Occidente. Sin embargo, este mismo proceso dejó atrás a millones en países desarrollados como Estados Unidos, donde la percepción de que la globalización beneficia al mundo pero no a todos se ha convertido en parte del discurso público.

La famosa ‘curva del elefante’ de Milanovic, que grafica los cambios en ingresos reales según la distribución global de la riqueza, muestra claramente este patrón: mientras el 40% más pobre del mundo y el 1% más rico experimentaron ganancias significativas, la clase media global -particularmente en naciones desarrolladas- vio estancarse su participación en el ingreso mundial.

El giro hacia el nacionalismo económico

Lo más revelador del análisis de Milanovic es cómo esta dinámica económica ha impulsado cambios políticos fundamentales. En Estados Unidos, el movimiento populista liderado por el expresidente Donald Trump identificó al libre comercio, a China y a la migración como amenazas nacionales, representando lo que Milanovic llama ‘nacionalismo de mercado’.

En China, el presidente Xi Jinping ha implementado lo que Milanovic describe como un ‘cambio intencional’ para reafirmar el poder del estado sobre el sector capitalista y las élites económicas. Mientras tanto, en Rusia, Vladimir Putin ha consolidado el control estatal sobre el aparato de seguridad y la economía.

‘Los tres regímenes deben verse como parte de la misma contra-revolución contra el neoliberalismo global y los excesos del enriquecimiento de las élites durante la era 1980-2006’, concluye Milanovic. Aunque existen diferencias nacionales significativas, estos países comparten elementos previamente asociados con el neoliberalismo, pero ahora combinados con un mayor control estatal y disciplina hacia los ricos.

La nueva élite global

Un aspecto crucial que Milanovic destaca es la emergencia de una nueva élite global que combina ingresos tanto del capital (inversiones y activos) como del trabajo (salarios). En Estados Unidos y China especialmente, la clase alta se ha vuelto ‘más elitista y su posición más inexpugnable porque se ha diversificado’, representando según el economista ‘un nuevo momento en la evolución del capitalismo’.

Esta concentración de riqueza y poder explica en gran medida los cambios políticos recientes. Milanovic sugiere que Estados Unidos podría haber seguido un camino alternativo: aumentar los impuestos para redistribuir las ganancias del comercio mundial desde las élites hacia la clase media. Sin embargo, la realidad ha sido diferente.

El panorama tecnológico actual

Paralelamente a estas transformaciones económicas, China ha emergido como líder en investigación del 90% de las tecnologías cruciales, un cambio dramático en lo que va del siglo. Esta ventaja tecnológica, combinada con su modelo económico, está redefiniendo el equilibrio de poder global.

La inteligencia artificial está transformando la economía mundial, y comprender su impacto requiere tanto datos como imaginación. Milanovic señala que, contrario a las expectativas de los años 80 y 90, la globalización no llevó a una convergencia geopolítica hacia la democracia. Regímenes autoritarios en China y Rusia han demostrado ser resilientes y se han adaptado exitosamente a la globalización.

El futuro del orden mundial

Hoy, el mundo permanece multipolar, sin una sola superpotencia dominando globalmente. Como nota Milanovic: ‘No es la interdependencia comercial mutua y su estímulo de las dulces virtudes de acomodación de los deseos de otras personas lo que hace al mundo pacífico, sino la dura realidad del equilibrio militar de poder’.

Esta realidad está impulsando lo que el economista denomina ‘liberalismo de mercado nacional’, donde los estados buscan proteger sus intereses económicos mientras participan en el comercio global. El desafío para las próximas décadas será cómo equilibrar estas tendencias nacionalistas con la necesidad de cooperación global para enfrentar problemas como el cambio climático, las pandemias y la regulación de tecnologías emergentes.

La transformación descrita por Milanovic sugiere que estamos en medio de un reordenamiento fundamental del sistema económico mundial, donde las respuestas nacionales a los desafíos globales están dando forma a un nuevo tipo de capitalismo – uno que combina elementos de mercado con un fuerte papel estatal y consideraciones geopolíticas.

Para los consumidores mexicanos y latinoamericanos, estas tendencias tienen implicaciones directas. Desde los precios de los celulares y computadoras hasta las oportunidades de empleo en sectores tecnológicos, las decisiones tomadas en Washington, Beijing y Moscú reverberan en toda la región. Comprender estas dinámicas globales es esencial para navegar el complejo panorama económico del siglo XXI.

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