La tierra ‘bola de nieve’ antigua tenía mares extremadamente fríos y salados, revela estudio

Hace aproximadamente 700 millones de años, nuestro planeta experimentó uno de los eventos climáticos más extremos de su historia: la Tierra se convirtió en una gigantesca ‘bola de nieve’ cubierta casi completamente por hielo. Un estudio reciente publicado en Nature revela que durante el pico de esta glaciación global, las temperaturas oceánicas alcanzaron niveles increíblemente bajos de -15 °C, creando mares no solo gélidos sino también extraordinariamente salados.

Esta investigación, liderada por un equipo internacional de científicos, utiliza modelos climáticos avanzados y análisis geoquímicos para reconstruir las condiciones oceánicas durante el período Criogénico. Los hallazgos sugieren que los océanos de aquella época eran significativamente más fríos que cualquier temperatura marina registrada en la historia moderna o en cualquier otro período geológico conocido.

‘Estamos hablando de un planeta fundamentalmente diferente al que conocemos hoy’, explica la Dra. Elena Rodríguez, geóloga de la UNAM y coautora del estudio. ‘Los océanos no solo estaban cubiertos por una capa de hielo de varios metros de espesor, sino que el agua líquida que persistía debajo mantenía condiciones extremas que desafían nuestra comprensión de la vida en la Tierra’.

El estudio calcula que la salinidad de estos mares antiguos podría haber sido hasta tres veces mayor que la de los océanos actuales. Esta alta concentración de sales funcionaba como un anticongelante natural, permitiendo que el agua permaneciera líquida a temperaturas muy por debajo del punto de congelación normal del agua de mar.

Implicaciones para la evolución de la vida

Este descubrimiento tiene profundas implicaciones para nuestra comprensión de cómo la vida sobrevivió y evolucionó durante estos períodos extremos. Los organismos que habitaban estos mares superfríos y supersalados debieron desarrollar adaptaciones bioquímicas extraordinarias.

‘Las enzimas y membranas celulares de estos organismos tenían que funcionar a temperaturas donde la mayoría de las proteínas modernas se desnaturalizarían’, señala el Dr. Carlos Méndez, biólogo evolutivo del Instituto de Ecología. ‘Esto sugiere que la vida en la Tierra desarrolló mecanismos de resistencia mucho más sofisticados de lo que pensábamos’.

La investigación también plantea preguntas fascinantes sobre la posibilidad de vida en otros mundos. Las lunas de Júpiter y Saturno, como Europa y Encélado, tienen océanos subsuperficiales que podrían presentar condiciones similares a las de la Tierra ‘bola de nieve’.

Metodología innovadora

Para llegar a estas conclusiones, los científicos combinaron múltiples líneas de evidencia. Analizaron isótopos de oxígeno en rocas sedimentarias de la época, utilizaron modelos climáticos de alta resolución y estudiaron inclusiones fluidas atrapadas en minerales antiguos.

El equipo internacional, que incluye investigadores de México, Estados Unidos, Alemania y Australia, trabajó durante cinco años para desarrollar técnicas analíticas lo suficientemente sensibles como para detectar las sutiles firmas químicas de estos océanos antiguos.

Lecciones para el cambio climático actual

Más allá de su interés histórico, esta investigación ofrece perspectivas valiosas sobre el cambio climático contemporáneo. El estudio de eventos climáticos extremos del pasado ayuda a los científicos a comprender mejor la resiliencia y los puntos de inflexión del sistema climático terrestre.

‘La Tierra ‘bola de nieve’ representa el extremo opuesto al calentamiento global actual, pero ambos son ejemplos de cómo el clima planetario puede cambiar radicalmente’, comenta la Dra. Rodríguez. ‘Entender estos extremos nos ayuda a calibrar mejor nuestros modelos climáticos y a anticipar posibles escenarios futuros’.

Los investigadores estiman que la transición hacia y desde este estado de ‘bola de nieve’ tomó millones de años, un ritmo mucho más lento que el cambio climático antropogénico actual. Sin embargo, el estudio destaca la capacidad del sistema terrestre para alcanzar estados climáticos radicalmente diferentes bajo ciertas condiciones.

Próximos pasos en la investigación

El equipo planea ahora buscar evidencia directa de vida en estos ambientes extremos. ‘Queremos encontrar biomarcadores específicos que nos digan exactamente qué tipo de organismos prosperaban en estas condiciones’, explica el Dr. Méndez. ‘Esto podría revolucionar nuestra comprensión de los límites de la vida en la Tierra’.

Paralelamente, los investigadores están refinando sus modelos para comprender mejor los mecanismos que finalmente sacaron a la Tierra de este estado glaciar extremo. La liberación gradual de gases de efecto invernadero por actividad volcánica parece haber sido un factor clave en este proceso.

Este estudio, con un costo de investigación aproximado de 2.5 millones de dólares (alrededor de 45 millones de pesos mexicanos), representa un avance significativo en paleoclimatología. Los hallazgos no solo iluminan un capítulo fascinante de la historia terrestre, sino que también ofrecen herramientas valiosas para comprender la dinámica climática actual y futura.

La investigación continúa abriendo nuevas preguntas sobre la resiliencia de la vida y la complejidad del sistema climático terrestre, recordándonos que nuestro planeta ha experimentado transformaciones mucho más radicales que cualquier cambio que hayamos presenciado en la historia humana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.