La industria de células madre en México: tratamientos sin regulación

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En la soleada ciudad de Tijuana, a apenas 20 minutos de la frontera con Estados Unidos, turistas de todo el mundo acuden a clínicas que ofrecen tratamientos con células madre que en sus países de origen están mayormente prohibidos. Esta industria, que opera en un vacío regulatorio, atrae a pacientes desesperados por condiciones que van desde diabetes y trastornos pulmonares hasta autismo y parálisis cerebral.

El auge del turismo médico con células madre

R3 Stem Cell, una empresa con sede en Scottsdale, Arizona, pero con clínicas en Tijuana, Cancún y Puerto Vallarta, se ha convertido en uno de los principales actores de este mercado. Según su sitio web, los tratamientos cuestan entre 3,750 y 44,500 dólares estadounidenses, aproximadamente un tercio de lo que costarían en Estados Unidos cuando están disponibles.

“Hemos duplicado el número de pacientes que atendemos este año en comparación con hace dos años”, afirma Samantha Brechner, presidenta de R3 Stem Cell. Esta demanda creciente refleja la esperanza que muchas personas depositan en estas terapias, a pesar de la falta de evidencia científica sólida sobre su eficacia y seguridad.

La postura de la comunidad científica

Andrés Gómez de León, hematólogo de la Universidad Autónoma de Nuevo León en Monterrey, México, explica: “Aunque estudios pequeños y en fases tempranas sugieren que las células madre podrían convertirse en una vía de tratamiento prometedora para estas condiciones, no existen ensayos grandes y rigurosos que demuestren que sean seguras y efectivas”.

David Greene, fundador de R3 Stem Cell, defiende sus tratamientos señalando que existen “cientos de estudios revisados por pares sobre los beneficios de las células madre para muchas condiciones”, aunque reconoce que “siempre habrá argumentos en contra de nuevas tecnologías como la terapia con células madre, especialmente de competidores sesgados y académicos que desaprueban los esfuerzos comerciales”.

El vacío regulatorio en México

Uno de los factores clave que permite el florecimiento de esta industria es la falta de regulación específica. Lilia Carolina León-Moreno, científica biomédica de la empresa farmacéutica Sophia en Guadalajara, México, explica: “No hay una ley que prohíba explícitamente los tratamientos con células madre”.

Aunque la ley general de salud de México requiere que COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) regule el uso de órganos, tejidos y células y prohíba su venta, no menciona explícitamente los tratamientos con células madre. Esta ambigüedad ha creado un vacío legal que las clínicas aprovechan.

El problema de las licencias sanitarias

Alejandro García Ruiz, biólogo molecular del Dartmouth College, señala que es relativamente fácil para las empresas obtener una “licencia sanitaria” de COFEPRIS que permite a los establecimientos de salud obtener, manejar y usar órganos, tejidos y células. Esta licencia cuesta alrededor de 900 dólares y es válida por cinco años.

“Muchas clínicas de células madre usan esta credencial para parecer ‘aprobadas por COFEPRIS'”, afirma Leigh Turner, bioético de la Universidad de California en Irvine, quien ha investigado el turismo de células madre.

Los riesgos para los pacientes

La proliferación de terapias no probadas preocupa a muchos investigadores. “En resumen, las terapias no probadas fallan a los pacientes y ralentizan todo el campo”, advierte León-Moreno. Agrega que el crecimiento de estos tratamientos podría erosionar la confianza pública en la ciencia y la medicina, especialmente cuando tales procedimientos no proporcionan ningún beneficio real o incluso pueden causar daño.

Complicaciones y efectos adversos

Paul Knoepfler, biólogo de la Universidad de California en Davis que rastrea tratamientos y clínicas de células madre a nivel mundial, señala que, dada la escala de la industria, las complicaciones relacionadas con los tratamientos con células madre parecen ser relativamente raras. Sin embargo, advierte que es probable que los efectos adversos estén subreportados porque la mayoría de las clínicas de células madre son privadas y, por lo tanto, no comparten abiertamente esta información.

Uno de los riesgos más comunes es contraer una infección causada por material contaminado y un manejo deficiente. Un informe de mayo de 2024 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos detalló tres personas que se infectaron con Mycobacterium abscessus, difícil de tratar, después de recibir inyecciones de células madre embrionarias en diferentes lugares de México.

El futuro de la investigación con células madre

Desde que se descubrieron las células madre hace más de medio siglo, una avalancha de investigación ha buscado aprovechar su capacidad para convertirse en prácticamente cualquier tipo de célula, con el objetivo de crear terapias que reemplacen y reconstruyan tejidos dañados.

Estos estudios han llevado a solo un puñado de terapias aprobadas por la FDA, que utilizan células madre hematopoyéticas (encontradas en la médula ósea y la sangre) para tratar ciertos trastornos sanguíneos y cánceres, como la enfermedad de células falciformes y la leucemia.

Avances prometedores pero lentos

Jaime Imitola, médico-científico especializado en neurología de la Universidad de Connecticut, señala que, más allá de los trastornos sanguíneos, las células madre están mostrando una promesa particular en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y las lesiones de la médula espinal. “Hay mucha esperanza”, dice.

Sin embargo, agrega que esto no significa que los tratamientos estén cerca de ser adecuados para los pacientes. García Ruiz estima que podrían pasar alrededor de dos décadas antes de que la mayoría de estas terapias con células madre se conviertan en parte de la medicina convencional.

El papel de México en el turismo médico mundial

México es el hogar del mercado de turismo médico más grande del mundo después de Tailandia, y atrae a más de un millón de extranjeros que buscan tratamiento cada año. Timothy Caulfield, investigador de derecho de la salud y política científica de la Universidad de Alberta en Canadá, señala que varios factores han creado un terreno particularmente fértil en México para las clínicas de células madre.

“No es único de México: las clínicas que comercializan tratamientos con células madre también surgen en Estados Unidos, China, India y otros lugares”, dice Caulfield. “Pero la falta de regulación específica y los costos más bajos hacen de México un destino particularmente atractivo”.

El problema de los bancos de tejidos

La demanda de estos tratamientos no probados en México también está impulsando el crecimiento de bancos de tejidos locales que obtienen, almacenan y fabrican células madre, algunos de los cuales también funcionan como clínicas. Solo en Guadalajara, León-Moreno estima que hay una docena de tales instalaciones, que suministran clínicas en todo el país.

La mayoría de los bancos de tejidos recolectan células madre de cordones umbilicales o placentas después de cesáreas. Un problema importante es que muchos de estos bancos no están certificados por COFEPRIS y no existe un protocolo estándar para manejar células madre, lo que lleva a productos inconsistentes.

Reformas recientes y camino a seguir

El 15 de enero, el gobierno mexicano publicó una serie de reformas a la ley general de salud, incluida una que prohíbe la donación de productos sanguíneos y células madre con fines comerciales o de lucro. Aunque es un paso en la dirección correcta, la ley actualizada sigue siendo ambigua y cubre solo las células madre hematopoyéticas estándar, según León-Moreno.

Los expertos coinciden en que se necesita una regulación más estricta y específica para proteger a los pacientes mientras se permite que la investigación legítima con células madre avance. “Necesitamos abordar este problema”, insiste León-Moreno, quien es miembro del comité de asuntos legales y regulatorios de la Sociedad Internacional de Terapia Celular y Génica.

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