En el corazón del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, donde los rascacielos dan paso a gigantes de acero que apuntan hacia el cosmos, Jesse Berdis ha encontrado su verdadera vocación. Lo que comenzó como un sueño de construir estructuras que dominaran los horizontes de Dallas y Oklahoma, se ha transformado en una misión monumental: ser parte del equipo que llevará a la humanidad de regreso a la Luna.
De los rascacielos a las estrellas: una trayectoria inesperada
La carrera de Berdis en la NASA es un testimonio de cómo las oportunidades pueden surgir de los momentos más simples. Mientras asistía a una conferencia de liderazgo en ingeniería en Orlando, dejó su currículum con reclutadores de la agencia espacial. Cuatro semanas después, ese gesto aparentemente rutinario se convirtió en una puerta hacia el programa más ambicioso de exploración espacial de nuestro tiempo.
“Cuando llegué por primera vez al centro, la vista de los sistemas terrestres masivos dejó una impresión inolvidable”, recuerda Berdis. “Para mí, estas no eran solo estructuras, eran rascacielos para la exploración espacial”.
El lanzador celular: los hombros del despegue
Como subgerente de proyecto del lanzador celular 1 para la misión Artemis II, Berdis lidera uno de los componentes más críticos del programa lunar. Esta estructura monumental, que supera los 120 metros de altura, sirve como columna vertebral del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) y la nave espacial Orion.
Funciones vitales del lanzador celular
- Proporciona la plataforma estructural principal durante la integración y pruebas
- Alberga los umbilicales que suministran energía, comunicaciones, refrigerante y combustible
- Ofrece acceso seguro para que la tripulación de Artemis II aborde la nave Orion
- Sirve como punto de soporte crítico durante el despegue
“Lo llamamos ‘los hombros en el despegue'”, explica Berdis sobre el papel fundamental del lanzador celular. “Es la estructura que sostiene todo el sistema durante los momentos más críticos”.
Preparando el camino para Artemis II
Tras el histórico lanzamiento de Artemis I, la primera misión no tripulada del programa, Berdis y su equipo enfrentan un desafío aún mayor: preparar todo para Artemis II, la primera misión lunar tripulada de la NASA en más de 50 años.
El sistema de eyección de emergencia: seguridad ante todo
Una de las actualizaciones más críticas para Artemis II es el sistema de eyección de emergencia, diseñado para evacuar al personal en el improbable caso de una emergencia en la plataforma de lanzamiento. Ubicado en el nivel de 83 metros del lanzador celular, este sistema innovador incluye:
- Cuatro canastas de evacuación que proporcionan una ruta de escape rápida
- Tecnología de frenado electromagnético para un descenso controlado
- Capacidad para transportar al personal desde el lanzador celular hasta la base de la plataforma
“La seguridad de nuestra tripulación es nuestra máxima prioridad”, enfatiza Berdis. “Este sistema representa años de investigación y desarrollo para garantizar que, incluso en escenarios extremadamente improbables, tengamos protocolos robustos”.
Mirando hacia el futuro: operaciones terrestres del sistema de aterrizaje
Recientemente, Berdis ha ampliado sus responsabilidades para incluir las operaciones terrestres del sistema de aterrizaje humano de Artemis. En este nuevo rol, desarrolla y mantiene un cronograma integrado que sincroniza múltiples aspectos del programa lunar.
Bajo su liderazgo, el equipo garantiza la precisión de cronogramas combinados, evalúa riesgos potenciales y proporciona información crítica para mantener el desarrollo del módulo de aterrizaje humano y las operaciones terrestres perfectamente alineados.
El impacto más allá de la ingeniería
Para Berdis, su trabajo trasciende los aspectos técnicos. Representa la materialización de un sueño de infancia y la oportunidad de contribuir a uno de los capítulos más emocionantes de la exploración espacial humana.
“Cada día que vengo a trabajar, recuerdo que estamos construyendo no solo estructuras, sino el futuro de la exploración espacial”, reflexiona. “Cuando vea despegar Artemis II con astronautas a bordo, sabré que nuestro equipo jugó un papel fundamental en hacerlo posible”.

